Provenientes desde diversos puntos del país, miles de personas llegaron con gran fe y devoción hasta Yumbel este 20 de marzo para participar en la Festividad de San Sebastián. Como cada año, el pueblo y sus peregrinos se unieron en oración, peticiones y agradecimientos al Santo Patrono.
A las 17:00 horas se realizó la tradicional procesión por las calles de la comuna, escoltada por huasos a caballo y animada por cantos y oraciones, la cual culminó con una Eucaristía en el Campo de Oración del Santuario San Sebastián.
Al concluir la procesión, el Padre José Luis Roldán, párroco y rector del Santuario de Yumbel, agradeció a los peregrinos su presencia y los animó a seguir orando por las vocaciones. “Como lo hicimos durante la novena, hoy también le pedimos a Dios, por intercesión de San Sebastián, por las vocaciones sacerdotales y religiosas. Que esta intención nos acompañe en nuestros hogares y comunidades”, expresó.
Así también, invitó a los fieles a continuar su camino espiritual con esperanza: “Nos queda por delante casi todo el año 2025. Queremos vivirlo en compañía de Dios, con el deseo sincero de amar y servir a nuestros hermanos. Que esta festividad sea el inicio de un nuevo camino junto al Señor”.
Antes de la bendición final, el Arzobispo de Concepción, Mons. Sergio Pérez de Arce SS.CC., se unió a la acción de gracias por todos quienes colaboraron en la organización de esta tradicional fiesta. “Demos gracias a Dios por nuestra vocación cristiana, por el llamado que nos ha hecho y por el don del bautismo”, señaló.
También pidió seguir orando por nuevas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada: “El Señor llama a cada uno por su nombre, nos invita a seguirlo y a servirlo en nuestros hermanos. Sigamos orando para que más hombres y mujeres escuchen ese llamado y lo acojan con generosidad”, concluyó.
Testimonios
Claudia González, proveniente de Chillán, expresó que para ella y su familia asistir a Yumbel en marzo es una tradición que atraviesa generaciones: “Vengo todos los años con mi familia. Es una tradición de fe que comenzó con mi abuela y que seguimos con mucho cariño. San Sebastián siempre ha escuchado nuestras oraciones, por eso venimos a agradecerle y a pedirle que nos siga acompañando”.
Mario Espinoza, desde Santiago, comentó que su motivación para peregrinar es tanto espiritual como familiar: “Son varias horas de viaje, pero vale la pena. Aquí uno siente la fe viva del pueblo. Venimos a pedir por la salud de mi madre y también por trabajo. Pero sobre todo, venimos a dar gracias por lo que hemos recibido. Esta fiesta es una inyección de esperanza para el alma”.