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Caminata de la Solidaridad reunió a comunidades de la Arquidiócesis de Concepción en torno al legado de San Alberto Hurtado

Publicado el: 10 Agosto, 2026

Con una peregrinación desde el Hogar de Cristo hasta el Templo Catedral de Concepción y la posterior celebración de la Eucaristía, este domingo 9 de agosto la Iglesia de Concepción dio inicio al Mes de la Solidaridad 2026, que este año se vive bajo el lema “Solidaridad, Semilla de Esperanza”. 

La Caminata de la Solidaridad reunió a fieles, agentes pastorales, voluntarios y representantes de distintos servicios solidarios de la Arquidiócesis, quienes peregrinaron acompañados por la reliquia de San Alberto Hurtado, la histórica Camioneta Verde y una imagen del santo chileno.

Al comenzar la jornada, en el Hogar de Cristo, el obispo auxiliar de Concepción y vicario de Pastoral Social, Mons. Oscar García, destacó el testimonio del Padre Hurtado como un hombre de fe, esperanza y caridad, e invitó a que estas virtudes se traduzcan concretamente en la vida de los cristianos.

“No hay una fe auténtica si no hay una caridad verdaderamente vivida. Pidámosle hoy al Señor, por intercesión de San Alberto Hurtado, que nos ayude a renovar nuestra fe, nuestra esperanza y también nuestra caridad”, expresó.

Durante el recorrido, los peregrinos vivieron distintos momentos de oración y reflexión en torno a tres dimensiones de la solidaridad: el encuentro, la misericordia y el compromiso. El itinerario buscó recordar, a la luz del testimonio de San Alberto Hurtado, que la fe cristiana está llamada a expresarse en gestos concretos de servicio y en el compromiso por una sociedad más justa y fraterna. 

La solidaridad encuentra su fuerza en Cristo

La caminata culminó en el Templo Catedral, donde se celebró la Eucaristía presidida por el arzobispo de Concepción, Mons. Sergio Pérez de Arce, quien al comenzar agradeció a las comunidades, grupos, instituciones y personas que desarrollan permanentemente distintos servicios solidarios en la Iglesia y en la sociedad, destacando que muchas veces de manera sencilla y silenciosa, hacen presente la compasión y el amor de Jesucristo y contribuyen a construir una sociedad más justa.

Durante su homilía, Mons. Sergio reflexionó sobre la imagen de la barca en medio de la tormenta y recordó que esta puede representar tanto a la Iglesia como a una sociedad marcada por situaciones de pobreza, injusticia, soledad y sufrimiento. Frente a esas realidades, subrayó la certeza de que Cristo permanece cercano y sostiene a quienes ponen su confianza en Él.

“La fe no es carecer de dudas. Todos las tenemos. La fe es acudir a Jesús y tomarse de su mano para enfrentar los desafíos de la vida”, afirmó.

A partir de esta imagen, el Arzobispo vinculó el Evangelio con el sentido de la solidaridad, señalando que los cristianos no pueden separarse de los dolores y dificultades que viven sus hermanos.

“Si Jesús nos tiende la mano y nos sostiene, es para que nosotros también extendamos nuestra mano a los demás y ayudemos a sostenerlos en sus dolores y dificultades”, expresó Mons. Sergio.

En este sentido, llamó a permanecer unidos a Cristo y, desde esa experiencia, convertirse en instrumentos de su amor: “Nosotros, tomados de Jesús y humildemente extendiendo nuestras manos, nuestra vida, para que los demás encuentren a través de nosotros el socorro, la compasión y el amor del Señor”.

Finalmente, invitó a seguir el ejemplo de San Alberto Hurtado, siendo “testigos de su misericordia, testigos de su bondad, buscando siempre un mundo más justo y fraterno”.

Una visita que recorrió la Arquidiócesis

La Eucaristía contó también con la presencia del P. Claudio Barriga SJ, rector del Santuario del Padre Hurtado, y representantes de la Fundación Padre Hurtado, quienes acompañaron durante los últimos días el recorrido de las reliquias y la Camioneta Verde por diferentes comunidades de la Arquidiócesis, con especial cercanía hacia familias y sectores afectados por los incendios forestales del verano. 

Al finalizar la celebración, el P. Claudio agradeció la acogida recibida durante la visita e invitó a los presentes a sumarse a la campaña “Ven y verás”, que propone aprender a mirar la realidad desde una perspectiva diferente, siguiendo el ejemplo de San Alberto Hurtado y estando atentos a aquellas personas y situaciones que muchas veces pasan inadvertidas.

Los fieles tuvieron además la oportunidad de venerar la reliquia de San Alberto Hurtado y conocer una pequeña muestra museográfica con objetos vinculados a su vida y legado.

De esta manera, la Iglesia de Concepción inició oficialmente el Mes de la Solidaridad, renovando el llamado a que cada comunidad pueda ser “semilla de esperanza” mediante gestos concretos de fraternidad, servicio y amor hacia quienes más lo necesitan.

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© Arzobispado de Concepción