Las comunidades educativas de la Arquidiócesis de Concepción participaron en un encuentro con el Cardenal José Tolentino de Mendonça, Prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, quien ofreció una profunda reflexión sobre la misión educativa de la Iglesia en el contexto actual.
La actividad, organizada por la Vicaría Pastoral de Educación, convocó a rectores, encargados de pastoral, docentes y estudiantes, en un espacio que permitió abordar los desafíos de la educación católica a la luz de la carta apostólica del Papa León XIV, “Diseñar nuevos mapas de esperanza”.
En su exposición, el cardenal invitó a reconocer la riqueza de la tradición educativa de la Iglesia, destacando que esta no pertenece solo al pasado, sino que sigue vigente en la misión actual. “Si pensamos en los grandes nombres de la tradición educativa católica, encontramos hombres y mujeres de todas las geografías que tienen en común dos cosas: una pasión por el Evangelio y una pasión por el ser humano”, expresó.
En esa línea, subrayó que la educación católica no puede reducirse a una dimensión técnica o académica, sino que implica una formación integral de la persona: “Para nosotros, la educación no es solamente instrucción. Nos interesa educar la inteligencia, pero también educar razón y corazón (…) En ese sentido, recordó que la educación católica encuentra su orientación fundamental en Cristo: “La brújula es Cristo. Sin su luz, somos como marineros a la deriva”.
El cardenal también abordó los desafíos que enfrenta hoy la educación, en un contexto marcado por transformaciones culturales, sociales y tecnológicas. “Vivimos no solo cambios, sino un cambio de época”, señaló, haciendo referencia a fenómenos como la secularización, la fragilidad de las relaciones, la vulnerabilidad de los jóvenes y el impacto de la inteligencia artificial.
Frente a este escenario, destacó la necesidad de una educación que cultive la interioridad, promueva una relación equilibrada con la tecnología y forme para la paz. “Los jóvenes piden profundidad. Necesitan espacios de silencio, de discernimiento, de diálogo con su conciencia y con Dios”, afirmó.
Inspirado en la carta apostólica del Papa León XIV, el cardenal animó a las comunidades educativas a asumir con esperanza su misión, sin dejarse vencer por las dificultades. “No cedamos al desaliento, al cansancio ni a las dificultades. Tracemos nuevos mapas de esperanza”, expresó.
En esa línea, destacó la importancia de fortalecer la colaboración entre instituciones y generar nuevas formas de trabajo conjunto: “La unidad es nuestra fuerza más profética. Juntos somos fuertes; separados, somos débiles”. Asimismo, llamó a pasar de las ideas a gestos concretos: “Una cosa son las teorías pedagógicas, que son muy necesarias, pero necesitamos también gestos concretos”.
Finalmente, alentó a las comunidades educativas a profundizar en el contenido de la carta apostólica y a llevarla a la práctica en sus propios contextos: “En nuestras manos está el futuro. Y las manos de los educadores tienen mucho valor, porque de ellas depende nuestra niñez, nuestra juventud y también nuestra sociedad”.