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Catedral de Concepción celebró la Solemnidad de la Virgen del Carmen con un llamado a la esperanza por Chile

Publicado el: 16 Julio, 2026

La Catedral de la Santísima Concepción acogió este jueves la Eucaristía de la Solemnidad de la Virgen del Carmen, Reina y Madre de Chile, presidida por el Arzobispo de Concepción, Mons. Sergio Pérez de Arce. En la celebración participaron fieles que se unieron en oración por el país, especialmente por las personas afectadas por el sistema frontal que impacta a la Región del Biobío y otras zonas de Chile.

Al comenzar su homilía, el Arzobispo expresó su cercanía con las personas afectadas por las lluvias y agradeció el servicio de quienes trabajan en la emergencia. “Tenemos muy presentes a todos estos hermanos, a las autoridades, voluntarios, servicios públicos e instituciones que están ayudando a hacer un poco más llevadera esta situación”, señaló.

Durante su reflexión, Mons. Pérez de Arce destacó el profundo vínculo que la Virgen del Carmen mantiene con la historia de Chile. Recordó que la devoción fue introducida en Concepción por los padres agustinos en 1595 y destacó que, años más tarde, se fundó en la ciudad la primera Cofradía del Carmen, y explicó que fue durante el proceso de la Independencia cuando la advocación se consolidó como un signo de identidad para la naciente nación. Asimismo, recordó que este Año Jubilar conmemora el centenario de la Coronación Canónica de la Virgen del Carmen como Reina de Chile, realizada en 1926 por mandato del Papa Pío XI.

El Arzobispo subrayó que esta devoción debe vivirse desde una fe auténtica. “No queremos tener a la Virgen como un amuleto para que las cosas nos salgan bien, sino como una madre en quien confiamos y a quien presentamos nuestra vida y nuestras necesidades. Ella siempre nos conduce a Jesús y nos invita a buscar la voluntad de Dios”, afirmó.

Meditando el Evangelio de las Bodas de Caná, Mons. Pérez de Arce recordó que María es capaz de descubrir las necesidades de su pueblo, tal como advirtió que “no tienen vino”. A partir de ese pasaje, invitó a reconocer las carencias que hoy vive el país: el desempleo, las dificultades para acceder a la salud y la vivienda, la falta de fraternidad y de comunión, pero también la necesidad de renovar la fe. “Nos falta fe en Dios; nos hemos vuelto materialistas e individualistas y nos cuesta hacer comunidad con los demás”, expresó.

Finalmente, animó a los presentes a acoger la invitación que la Virgen dirige a toda la Iglesia y al país: “Hagan todo lo que Él les diga”. “Ese es el camino que María nos muestra: vivir el Evangelio de Jesús, confiar en Él y caminar según la voluntad de Dios. Encomendemos a la Virgen del Carmen la vida de nuestra patria, de nuestra Iglesia y de todos quienes hoy más necesitan esperanza”, concluyó.

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© Arzobispado de Concepción