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Cien años de reconstrucción y fe: comunidad Cristo Rey celebró su centenario

Publicado el: 24 Noviembre, 2025

Con gran alegría, la comunidad de la Capilla Cristo Rey, en el sector Lorenzo Arenas, celebró este domingo 23 de noviembre los 100 años de su fundación, un siglo marcado por la fe perseverante de sus vecinos, la presencia franciscana y el testimonio de una Iglesia que se ha sabido reconstruir una y otra vez con la fuerza de Dios.

La Eucaristía fue presidida por Mons. Bernardo Álvarez, Obispo Auxiliar de Concepción, y concelebrada por el Padre Lino Miranda, OFM, Ministro Provincial de los Franciscanos en Chile; el párroco, Padre Carlos Pérez, OFM; y el Padre Claudio Salgado, OFM.

Durante su homilía, Mons. Bernardo destacó el profundo significado del centenario, subrayando que la historia de esta capilla es también historia viva de la Iglesia que peregrina en Concepción. En este contexto, recordó los principales hitos de este templo:

  • 1939: la capilla sufrió daños tras el terremoto y fue reparada gracias a la comunidad.

  • 1960: nuevamente afectada, volvió a levantarse.

  • 2010: experimentó un deterioro severo, con certificado de demolición, pero la fe del pueblo sostuvo su reconstrucción.

  • 27 de abril de 2024: se celebró la misa de dedicación del nuevo templo.

  • 23 de noviembre de 2025: la capilla celebra un siglo de vida.

Celebrar a Cristo Rey hoy es para nosotros una causa de júbilo. Son cien años de vida, cien años de fe, cien años de ser un pueblo convocado”, expresó Mons. Bernardo, quien también agradeció la presencia franciscana, tan significativa para el sector de Lorenzo Arenas, y valoró el esfuerzo de la comunidad que, contra todas las dificultades, insistió en reconstruir: “Eso es un hermoso signo del Reino de Dios”.

El Obispo Auxiliar también invitó a vivir la vocación sinodal de la Iglesia: “Somos una comunidad que construye y reconstruye permanentemente. La Iglesia nunca está completa; siempre está llamada a levantarse, a renovar la fe y a caminar juntos”.

Al finalizar la misa, el párroco P. Carlos Pérez, OFM, agradeció a la comunidad y llamó a seguir profundizando en la vida espiritual que sostiene la misión de la capilla: “Son cien años, que no son pocos, pero tampoco son muchos, porque este caminar lo impulsa el Espíritu Santo. Valorar a Cristo es aprender a valorarnos a nosotros mismos. La oración es la que vence las tentaciones y nos ayuda a construir, no a destruir”, expresó.

Asimismo, el sacerdote destacó la presencia y el legado de los franciscanos en este sector de la arquidiócesis, “franciscanos que han ido sembrando la semilla del Evangelio de Jesucristo en tantas generaciones”, añadió.

“Nada es imposible para Dios”

El coordinador de la capilla, Sergio Beltrán, compartió la profunda alegría que vive la comunidad en este centenario, destacando que la historia de Cristo Rey es una verdadera escuela de fe y perseverancia. Con emoción recordó cómo las generaciones anteriores levantaron este templo con esfuerzo y oración:

“Nuestros antepasados no bajaron los brazos jamás. Frente a terremotos, daños y dificultades, siempre se volvieron a levantar, con una fe inmensa que se transmitió de generación en generación.”

Sergio recordó cómo la capilla fue reconstruida tras los terremotos de 1939 y 1960, cómo resistió durante décadas, y cómo el 2010 marcó uno de los momentos más dolorosos: “Había pena… muchos pensaban que la capilla se perdería. Pero la comunidad se unió en oración, y poco a poco el Señor nos fue mostrando el camino”.

El coordinador relató también el impulso que vivieron en 2022, cuando surgió un equipo de trabajo, se hicieron novenas a San José Obrero y se comprendió que Dios estaba acompañando cada paso: “Fue algo místico. Apareció un maestro, se hicieron los estudios, y se nos dijo que sí: que era posible reconstruir. Ahí comenzó una alegría inmensa.”

El 27 de abril de 2024, la capilla fue finalmente reinaugurada: “Ese día cambió todo. Cambió el barrio, cambió el sector. Los niños que por años vieron la capilla destruida, ahora ven un templo hermoso. Es una maravilla lo que Dios ha hecho aquí.”

Finalmente, Sergio resumió el sentido espiritual de esta historia: “Cuando uno siente que todo está perdido, Dios nos muestra que nada es imposible. No es solo una obra material: es la casa del Señor, reconstruida con fe, amor y perseverancia. Es un despertar en la fe para todo Lorenzo Arenas.”

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© Arzobispado de Concepción