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Comunidad de la Parroquia San Agustín de Concepción celebró su fiesta patronal

Publicado el: 29 Agosto, 2024

La comunidad de la Parroquia San Agustín de Concepción celebró su fiesta patronal con una Eucaristía, la tarde de este miércoles 28 de agosto.

La Misa fue presidida por el párroco de la comunidad, padre Samuel Jara O.S.A., quien en su homilía afirmó que la vida de San Agustín estuvo llena de bondad y del amor de Dios y que “él se da cuenta de que en su vida siempre ha estado Aquel que ha sido objeto de su búsqueda, muchas veces inconscientemente en un primer momento y luego ya con un deseo sumamente profundo de que ese tesoro que ha encontrado, pueda disfrutarlo junto con todos”. 

“Hoy celebramos a este hombre que es una catedral de la fe, que es un referente para toda nuestra Iglesia a lo largo de los años (…) es una persona a la cual tenemos que mirar, escuchar y leer”, agregó. En ese sentido, hizo alusión a algunos de los libros de San Agustín y sostuvo que “hacen un compendio muy bello de la fe de él y también de la fe de la Iglesia. Particularmente de este tránsito y este peregrinaje que vamos haciendo hacia la morada de Dios Padre. Es San Agustín obispo, doctor, padre de la Iglesia. Y en nuestra Iglesia de occidente tenemos solamente cuatro padres (…) que se transforman en pilares para toda nuestra experiencia de vida cristiana”.

“Hombres que, como Agustín, se hacen referentes y se hacen tan importantes, porque nos ayudaron a descubrir y a adentrarnos al misterio revelado de Dios, a través de ese itinerario espiritual, particularmente San Agustín, que tiene estas connotaciones tan lindas y que el día de hoy celebramos, porque es el referente para nuestra Orden de San Agustín y para todos los que estamos acá y muchas otras comunidades eclesiales alrededor del mundo y de los cinco continentes, donde celebran el día de hoy esta gran fiesta y solemnidad. Hombres y mujeres,  como nosotros, de corazones inquietos, que buscamos a Dios, que buscamos encontrarnos con Él y que buscamos también expresarlo en nuestra vida”, enfatizó.

En ese contexto, destacó una frase de San Agustín, que podría considerarse el resumen de toda su vida: “Señor, nos hiciste para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”. Y señaló que esas palabras nos hacen ver “que ante todo él reconoce que el Señor es el Dios de la vida y de la historia, que reconoce que Dios Padre es aquel que nos ha creado como sus creaturas bellas y hermosas, y que Él sigue participando de esta realidad, recreándonos constantemente a través del Espíritu Santo, que nos ha enviado a nuestro Señor Jesucristo para gloria y salvación nuestra. San Agustín reconoce, porque vuelve constantemente a esa experiencia interior de su corazón, que Dios es su belleza, sumamente amada”. 

Reflexionando en torno a la frase: “Tarde te amé, belleza siempre antigua, pero siempre nueva. Tarde te amé, Tú estabas dentro de mí y yo por fuera te buscaba. Que tarde te amé”, el padre Samuel aseveró que “para San Agustín ese encuentro de Dios pudo haber sido mucho antes. Y es que él percibe que perdió tiempo en, como él mismo dice, amar y buscar ser amado, y sentir el amor eterno. Y por eso que como si fuera una gran frase lastimera, él dice “que tarde te amé, Señor. Yo que te andaba buscando por otros lados cuando Tú estabas aquí dentro de mí”. Hoy también, en esta inquietud de alma, creo que San Agustín nos invita a ser inquietos espiritualmente, para que constantemente busquemos no perder ningún momento en amar a Dios y dejar que sintamos ese amor inscrito en nuestros corazones”. 

En el momento de la presentación de las ofrendas, miembros de las comunidades pastorales de la parroquia llevaron hasta el Altar “el signo de un corazón, que representa a nuestra congregación agustiniana”. 

Al término de la Santa Misa el padre Samuel Jara O.S.A. bendijo las bandejas con los corazones que fueron hechos por diversos miembros de la comunidad parroquial y en cuyo reverso llevan la frase “Corazón inquieto”, que busca animar a preguntarse “¿A qué nos inquieta Jesús? Y así, como San Agustín, nosotros vivamos siempre con este corazón inquieto por Dios en esta vida de comunión que es la Iglesia”.

 

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