Con gran alegría se vivió el retiro dirigido a las personas que se están preparando para ser Ministros Extraordinarios de la Comunión, el sábado 5 de octubre en Casa Betania de Concepción.
El encuentro estuvo a cargo de la hermana Clara Rivera, quien señaló que “la formación es indispensable, porque sólo así se puede valorar la gran presencia de Jesús. Si no se conoce en profundidad la grandeza de Dios, no se le da la adoración, el respeto y la veneración que se merece. Y como ministros extraordinarios de la Comunión tienen una responsabilidad que la Iglesia les confía, como a ningún otro”.
Además, enfatizó en que “los ministros son las personas más importantes de nuestra Iglesia, porque ellos no llevan una ayuda común, llevan al Dios vivo a los más necesitados que son los enfermos”.
El retiro culminó con una Eucaristía presidida por el obispo auxiliar de Concepción, monseñor Oscar Garcia, quien en su homilía instó a los presentes a “pedirle al Señor que nos ayude a no desanimarnos en el camino. Sin duda, pasamos por momentos difíciles, pero sabiendo que el Señor va delante de nosotros, es Él el que hace la obra”.
“Siempre pidámosle la virtud de la humildad para que de verdad sea Él, el maestro de humildad, el que se refleje en todas nuestras palabras, en todos nuestros gestos y en todas nuestras acciones”, agregó.
Finalmente, monseñor García los animó a mostrarle a aquellos que el Señor pone en su camino, la grandeza de vivir la Eucaristía “y la belleza de habernos encontrado con Jesucristo, que es nuestro mayor tesoro, el que le da sentido a nuestra propia vida. Y compartirlo con alegría en medio de nuestra propia realidad para que muchos puedan, a través nuestro, encontrarse con Él, el único Señor y Salvador. Y nosotros somos un humilde puente para llevarlos a Él, para que se encuentren con Él, para que experimenten su presencia, lo amen y lo sigan como fuente inagotable de salvación”.
Entre quienes participaron en el retiro se encontraba María Graciela Novoa, de la Parroquia El Buen Pastor de San Pedro de la Paz, quien afirmó que fue “realmente extraordinario. Venía un poco desanimada porque no me había conectado mucho a las otras reuniones, entonces no sabía qué esperar. Pero la calidez de la hermana Clara, su disposición, su alegría, su carisma nos entusiasma y nos eleva el alma a seguir en este camino de servir a los más necesitados y a nuestros hermanos enfermos”.
Por su parte, Manuel Zenteno, de la comunidad Familia de Nazareth de Coronel, dijo que le pareció una instancia muy pedagógica, porque “había cosas que no conocía y que me permite formarme más como un buen cristiano y por ende entregar una buena labor a los más necesitados, que son los que no pueden recibir la Hostia en la Iglesia por distintos motivos. Y nosotros pretendemos ser los portadores y llevarles la verdad, tranquilidad y paz a aquellos que lo necesiten”.