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Con gran alegría se vivió la Fiesta de la Divina Misericordia en la Catedral de Concepción

Publicado el: 8 Abril, 2024

Con largas filas para recibir el sacramento de la Reconciliación y una Catedral de Concepción llena de fieles se vivió la Fiesta de la Divina Misericordia, la tarde de este domingo 7 de abril. 

A las 15:00 horas comenzó el rezo de la Coronilla de la Divina Misericordia y luego, el Padre Edgardo Ojeda, Asesor del Apostolado de la Divina Misericordia, presidió la Santa Misa. 

Al término de la Eucaristía, se realizó la bendición solemne de las imágenes de Jesús de la Divina Misericordia. Recordemos que Santa Faustina Kowalska relata en su diario que el Señor se le apareció vestido con una túnica blanca, tenía una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho, desde donde salían dos grandes rayos: uno rojo y otro pálido. Tras ordenarle que pintara una imagen con la inscripción “Jesús, en Ti confío”, el Señor prometió que “el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo Mismo la defenderé como Mi gloria”. 

El Padre Edgardo Ojeda afirmó que esta fiesta significa “recibir el amor de Dios y testimoniarlo. Lo que hemos vivido hoy en la Catedral es eso, esa gente que está deseosa del amor de Dios, que se ha manifestado participando masivamente en la Eucaristía y acercándose de una manera impresionante al sacramento de la Reconciliación”. 

En ese contexto, señaló que el sacramento de la Reconciliación “es una manifestación clara de la misericordia de Dios” y destacó que “fue una Eucaristía muy concurrida, muy participada y sobre todo con ese deseo de experimentar y testimoniar la misericordia de Dios”

Entre quienes participaron en la Fiesta de la Divina Misericordia se encontraba Maggi Benavente, quien relató que tuvo  “un cáncer a la tiroide y gracias a Dios todo salió bien, así que tengo mucho que agradecer. Me encanta venir aquí, porque es muy linda la Misa y me alegra que haya venido tanta gente”. 

Asimismo, Ana Urizar, quien hace más de 20 años participa en el Apostolado de la Divina Misericordia, sostuvo que “la misericordia de Dios es lo más grande. Tengo su imagen en mi casa, en un altar y todos los días le rezo. Él para mí es lo más importante, me acuesto y me levanto orándole a Él”.  Por su parte, Luz Eliana Toloza, quien hace 24 años forma parte del Apostolado, destacó la “expresión del pueblo de amor hacia Dios y el amor del Señor por cada uno de nosotros, que busca nuestra conversión. Él le dijo a Santa Faustina que esta era la última tabla de salvación para la humanidad, para nuestra conversión, para que cambiemos de vida y que nos acerquemos a Él, en la Eucaristía y en el sacramento de la Confesión. Con Él lo tenemos todo”. 

En tanto, Marisol Levanchini, quien participa hace un año en el Apostolado de la Divina Misericordia, dijo que “ha sido un día maravilloso, me siento muy feliz y conmovida, la Catedral estaba llena y el amor de Dios se derramó completamente en muchas almas. Había muchas filas de personas para confesarse, creo que nos faltaron sacerdotes, así que les hago un llamado para que puedan acercarse en este día tan importante para todos los católicos. (…) Esta devoción es muy especial, muy grande, entonces necesitamos mucho compromiso de parte de los sacerdotes”. 

Mientras que para Adriana Salazar, quien forma parte desde hace más de 20 años en el Apostolado, la Fiesta de la Divina Misericordia “es algo que espero con ansias. Día a día le pido al Señor por lo que está pasando en el mundo y también que nos haga cambiar, que nos fortalezca en la fe, en la esperanza y en la caridad, y que seamos capaces de estar siempre con quien lo necesita”.

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