Con profunda alegría se vivió la procesión y Santa Misa en la Comunidad San Francisco de Asís del Valle de Elicura, que fue presidida por el Obispo Auxiliar de Concepción y Vicario Episcopal de Arauco, Monseñor Oscar García, junto al Párroco de Santa Cecilia de Contulmo, Padre Juan Zúñiga, la tarde del domingo 8 de octubre.
En la procesión participaron feligreses de la Capilla San Francisco de Asís y también de otras comunidades de la Parroquia Santa Cecilia de Contulmo, además de fieles que llegaron desde otras comunas, como Cañete y Curanilahue.
La procesión con la imagen de San Francisco de Asís partió desde la vivienda de una familia de la comunidad, que adornó una carreta tirada por bueyes con un arco de globos y flores, y tras caminar más de un kilómetro llegaron hasta la capilla, donde celebraron la Eucaristía.
En su homilía, a la luz del Evangelio de San Mateo 21, 33-46, Monseñor Oscar García reflexionó en torno al fruto que estamos llamados a producir y a cómo fueron tratados los sirvientes que llegaron hasta la viña, enviados por el propietario para recoger los frutos.
“Nosotros estamos llamados a producir frutos, Dios Padre es quien nos cuida, Él es el que cuida nuestra viña, nuestra vida, el regalo de la vida misma y las capacidades, los dones que Él mismo nos ha regalado para realizarnos como personas, pero también para compartirlos con los demás”, destacó.
En ese sentido, llamó a preguntarse “si realmente somos generosos con lo que Dios nos da, en beneficio también del prójimo, o si somos mezquinos y por lo tanto, en vez de producir frutos agradables ante los ojos del Señor y ante los ojos de los hombres, solamente producimos frutos agrios, que no tienen sentido o que no dan sabor”.
El Vicario Episcopal de Arauco se refirió también al trabajo que significa lograr que una viña produzca una buena calidad de vid y frutos, por lo que enfatizó la importancia de “dejarnos moldear por el Señor, por su gracia, y tener la disponibilidad interior para quitar todo aquello que no le permite al Señor poder cosechar lo que espera de nosotros”.
En ese contexto, detalló que entre las cosas que no dejan al Señor cosechar los frutos se encuentra el pecado, la ambición personal o el no ser dóciles a la Palabra de Dios, “que siempre desinstala, cuestiona la conciencia, nos moviliza a salir de nosotros mismos”.
Monseñor Oscar invitó a cada uno a preguntarse qué frutos está dando y también a mirar de cerca la figura de San Francisco de Asís, “quien supo interpretar perfectamente y obrar conforme al querer de Dios”.
“Sin lugar a dudas, los frutos de San Francisco de Asís hoy también nosotros los seguimos percibiendo, por su testimonio de vida, por su santidad, por su ejemplo y por su vivencia de los valores del Evangelio”, afirmó.
En ese sentido, reiteró su llamado a “mirar a San Francisco de Asís para que también nosotros, estando a la altura de él, podamos ser portadores de lo que la sociedad y el mundo espera, pero el Señor en forma especial espera también de nosotros”.
Al término de la Santa Misa se hizo un reconocimiento a un grupo de voluntarios que hicieron la capilla, un salón multiuso, una cocina y un baño para el servicio de la comunidad.
Finalmente, se realizó un compartir fraterno, en que los fieles expresaron su alegría por la hermosa celebración y la participación de la comunidad en general.