Cuidarse para cuidar

Más Iglesia Arquidiocesana

Publicado el: 23 junio, 2022

Lavandería industrial 21 y Fundación Isabel Aninat velan por incentivar la inclusión laboral y el autocuidado de las personas que cumplen a diario con esta enorme responsabilidad. 

Acompañar y cuidar. Ambas acciones constituyen una misión de vida para las personas que tienen bajo su cargo a otros que están en situación de discapacidad. El proceso que representa asumir este rol no siempre es del todo valorado por la sociedad. Además, por lo general recae en las mismas familias, quienes asumen este trabajo sin la necesaria contención emocional.

Lo anterior propicia un detrimento en el bienestar mismo de los cuidadores, que, bajo demanda de su labor, sufren tanto restricciones laborales, como económicas, sumado a la insuficiencia de espacios para compartir experiencias, recibir información de beneficios y ayudas psicológicas relacionadas a la contención emocional.

Una realidad invisible

La problemática sobre atender de forma efectiva las necesidades de personas en situación de discapacidad supera la barrera del tiempo. Las políticas estatales dispuestas a resolver esta necesidad han sido insuficientes y tardías, por lo mismo abordar la temática sobre los cuidados de personas discapacitadas se ha relegado a un papel secundario e invisible.

La académica de la UCSC y miembro del directorio de la Fundación Lavandería Industrial 21, Maite Otondo Briceño, explica que las conversaciones sobre abordar políticas sociales desde las instituciones gubernamentales han comenzado a debatirse de forma reciente solo estos últimos años. La académica además agrega el desgaste emocional que viven de forma mutua las familias, los cuidadores y las personas discapacitadas. “El tema de las cuidadoras es tremendo, porque en el fondo ahí la capacidad es bidireccional. Una persona está abocada netamente al trabajo de otro y eso conlleva mucho, hay temas emocionales, de desarrollo y de autoestima. Hay todo un tema comprometido en ese cuidador que muchas veces no se tiene más que a sí mismo para cuidar a la persona con discapacidad”, explicó.

Continúa leyendo esta nota en el periódico Diálogo. Puedes ingresar en este enlace

Más Iglesia Arquidiocesana