En el día de la Cena del Señor y el primero del Triduo Pascual, el Arzobispo de Concepción Monseñor Sergio Pérez de Arce presidió la Eucaristía en el Templo Catedral.
Fieles de distintos lugares y especialmente de la Parroquia Del Sagrario fueron parte de la celebración. En ella, a imagen de Jesús en el día que instituyó la Eucaristía y el sacerdocio junto a sus discípulos, el Arzobispo lavó los pies de doce niños, niñas y adultos que realizan catequesis de iniciación a la vida eucarística y de confirmación en dicha parroquia.
En su homilía, Monseñor Sergio señaló “Jesús tomó el pan y lo hizo signo de su cuerpo, tomó el vino y lo hizo signo de su sangre. También lavó los pies a los discípulos y les dio una enseñanza y un mandato: hagan esto en memoria mía, les dijo”. “Todo esto es un puro gran signo que Jesús nos regala para no olvidar su mensaje: tenemos que amar, entregarnos a los demás, servir antes que recibir, dar nuestra vida y amar como Jesús”.
Jesús, prosiguió el celebrante, “nos quiere enseñar con la imagen, no solo con la palabra. Se arrodilla toma un lavatorio, una toalla y lava los pies a los discípulos. Pedro no quiere, se sorprende, pero Jesús hace eso como un signo que quede para todos y que siempre recordemos”.
“De estas dos cosas vive el cristianismo y nuestra fe, de la misa y del servicio. Todo el cristianismo se resume en la misa y en el servicio y si un cristiano lo hace está viviendo lo esencial del Evangelio. La misa la vivimos en el templo, es Cristo que se da por nosotros y nos pide que nosotros nos demos por amor, no es un rito vacío, y el servicio lo vivimos afuera en las cosas que hacemos cada día”.
Al finalizar la Santa Misa, se trasladó el Santísimo a un altar lateral de la Catedral, donde se realizó un momento de Adoración junto a la comunidad.