Luego de siete años sirviendo en la comunidad de Curanilahue, la hermana Teresita Montes, de la congregación Hermanitas de la Anunciación, regresará este fin de semana a Colombia para continuar su labor misionera.
Este jueves 29 de agosto, la comunidad de la Parroquia San José de Curanilahue le dio una despedida con una Eucaristía, que fue presidida por el obispo auxiliar de Concepción y vicario episcopal de Arauco, monseñor Oscar García.
Monseñor García agradeció a la hermana Teresita, en nombre de la Arquidiócesis de Concepción, “por su servicio, entrega y generosidad en medio de nuestra parroquia, de la Vicaría de Arauco y de la arquidiócesis”. Y le deseó “la mejor de las bendiciones para esta nueva misión que tendrá en Colombia”.
La hermana Teresita llegó a la Arquidiócesis de Concepción el 28 de enero de 2017 y desde ese entonces ha estado acompañando a la comunidad de Curanilahue a través de diversos servicios, como la Pastoral Social y catequesis. También fue asesora de dos comunidades de base y ministro extraordinario de la Comunión. Además, acompañó la Pastoral Juvenil de las parroquias que componen la Vicaría de Arauco.
“Viví muchas realidades de lo social, porque en la parroquia son siete grupos de la Pastoral Social y en todas esas realidades yo acompañé, y sobre todo en estos últimos meses que fue lo de las inundaciones. Estuve mes y medio con las patitas en la calle, acompañando la realidad del pueblo. Para mí fue una experiencia maravillosa”, relató.
De sus 24 años de vida religiosa, lo vivido en Curanilahue ha sido “una de las experiencia más significativas de misionera, porque descubrí y reafirmé que mi espíritu y mi pasión es la misión de lo social, donde descubrimos ese rostro de Cristo que sufre. Así que estoy muy agradecida. Sólo decir gracias, muchas gracias, porque ha sido una experiencia maravillosa y muy valiosa”.
En ese contexto, destacó todo lo aprendido junto a quienes acompañó espiritualmente en el comedor solidario, en la Pastoral de Adulto Mayor, en la Pastoral Penitenciaria, en la Pastoral de la Salud, en Caritas, en Renace, en Fratelli Tutti y junto a los migrantes.
“Todo lo social de la parroquia fue algo muy hermoso. Y también me llevo una gran experiencia en la misión en el sur con el padre Pablo Leiva, la experiencia en la Radio Nahuelbuta y las peregrinaciones con los jóvenes. Son tantas cosas, que quizás se me olvidan algunas (…) Pero me voy llenita de cariño. Ayer me despidieron en la Eucaristía como parroquia y fue hermoso ver el templo lleno de gente”, comentó con emoción.
La hermana Teresita Montes valoró la experiencia de fraternidad vivida con los sacerdotes, religiosas, diáconos, misioneros y laicos: “Fue una fraternidad hermosísima de la vicaría, del decanato, de cada parroquia. Fue hermoso este caminar juntos como Iglesia (…) Fue mi primera experiencia apostólica de caminar juntos como hermanos, como uno solo, codo a codo”.
Asimismo, destacó el apoyo de la Pastoral Social arquidiocesana y también la cercanía con los sacerdotes, “especialmente con el padre Pablo y con monseñor Oscar, con quien caminamos juntos durante dos años. Fue una experiencia súper linda, porque él es muy sencillo, no se complica con nada. Fue maravilloso compartir con él”.
Pese a estar con sentimientos encontrados, la hermana Teresita tiene su confianza puesta en el Señor y afirmó que “la voluntad de Dios es perfecta”. Para ella, lo vivido en Curanilahue “fue una experiencia misionera muy linda. No es un adiós, sino un hasta luego, porque sólo el Señor sabe cuándo volveré a Chile, a este hermoso país, que si bien no me vio nacer, sí celebro junto a él las Fiestas Patrias, porque nací un 18 de septiembre”.
“No sólo hice amigos, sino hermanos y familiares en esta tierra tan querida (…) Les pido que oren harto por mí, porque es un tiempo de reencuentro con muchas cosas, es un tiempo de renovación, un tiempo de ir al taller del Alfarero”, puntualizó.