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Misa por los 25 años de sacerdocio de Mons. Oscar García y los 50 años de vida religiosa de la Hna. Rosa Angélica

Publicado el: 16 Agosto, 2024

En un ambiente de profunda alegría y gratitud se vivió la Misa por los 25 años de sacerdocio del obispo auxiliar de Concepción y vicario episcopal de Arauco, monseñor Oscar García, y por los 50 años de vida religiosa de la hermana Rosa Angélica, de la congregación de las Hermanitas de la Anunciación. 

La Eucaristía, que se celebró la tarde de este miércoles 14 de agosto en la Parroquia San José de Curanilahue, fue presidida por Monseñor García junto al padre Sebastién Kubingila y el padre Pablo Leiva. 

Monseñor Oscar García destacó la belleza de “haber descubierto, a la luz de la fe, la vocación que el Señor nos ha regalado. Y qué bonito es poder entregarse con todo lo que somos, también con nuestras miserias y fragilidades, sabiéndonos sostenidos por la gracia del Señor”

“Si hoy celebro 25 años de sacerdote, sin lugar a dudas, no ha sido por mérito mío sino por la gracia de Dios, sólo Él. Yo he puesto de mi parte, he tratado de ser fiel en la medida de lo posible, pero es la gracia del Señor la que hoy me tiene aquí (…) y sólo Dios sabe, en su Divina Providencia, cuántos años más serán”, destacó. 

Monseñor García relató que eligió como fecha de su ordenación sacerdotal el 14 de agosto, porque es muy devoto de san Maximiliano Kolbe, porque él es un gran devoto de la Virgen María. Y recordó que su primera Misa fue el 15 de agosto, Solemnidad de la Asunción de la Virgen, en el Santuario Nacional de Uruguay de la Virgen de los Treinta y Tres. 

Por su parte, la hermana Rosa Angélica comentó que el 6 de mayo de 1971 ingresó al convento, y que “cuando uno se viene, no sabe todo lo que está por delante, pero en el camino lo va aprendiendo (…) La Santísima Virgen tiene que ver mucho con mi vocación. Primeramente, en mi hogar eran muy devotos de la Virgen, rezaban el Santo Rosario todos los días, en la noche y en la mañana”. 

En ese contexto, recordó que cuando había tomado la decisión de ingresar al convento era el Mes de María, que en Colombia se celebra en mayo, y se puso a los pies de la Virgen y le dijo que si daba ese paso que fuera para siempre, y “con la gracia de Dios y la compañía de ella, aquí estoy. No digamos que no he tenido momentos difíciles (…) Es un caminar de verdad y yo solamente decirle al Señor: gracias, gracias, gracias porque me ha sostenido en mi vocación. Y  también gracias a todas las personas, a mis padres que me dieron la vida y que han sido fundamentales en mi vocación, y a todas las personas que el Señor ha puesto en mi camino, porque con ellos camino y ahí uno encuentra la fortaleza y en quien apoyarse”. 

“Y a ustedes, aquí los de Curanilahue, con quienes son ya doce años, han sido para mí también una fortaleza muy grande, su testimonio de vida, su fe, así que muchas gracias”, agregó. Y también agradeció a los sacerdotes, diáconos y a la comunidad, “que son esa fuerza que la sostiene a uno para seguir adelante, y claro, sin dejar a Jesús Eucaristía y a la Santísima Virgen, que son los dos pilares más fundamentales. Con ellos y con la comunidad. Así que gracias por todas estas muestras de cariño que uno no se merece, pero que son gracias y bendiciones de Dios. Muchas gracias”.

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