prevencion
donar

Misión de dos en dos: Una experiencia de confianza en el Señor

Publicado el: 2 Enero, 2025

Cerca de 120 personas de todo el país participaron en la Misión de dos en dos, organizada por el Camino Neocatecumenal en noviembre. Esta experiencia también fue vivida por seis personas de la Arquidiócesis de Concepción: cuatro de la Parroquia Familia de Nazareth de Lagunillas, una de la Parroquia San Pedro de Coronel y una de la Parroquia Inmaculada Concepción de Santa Juana. 

Samuel Burgos fue una de las personas que participó en esta instancia y explicó que “en la Misión de dos en dos se sale a anunciar el amor de Cristo Resucitado, tal cual como lo dice la lectura: “No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias”. En esta misión se va sólo con la Biblia y con lo que se tiene puesto. Sin nada más. Ni ropa de cambio, ni teléfono, ni dinero. Sólo con los pasajes de ida y vuelta al lugar”

“En la misión se van hombres con hombres y mujeres con mujeres, y los compañeros se escogen al azar, al igual que el lugar dónde uno es enviado. Todo este proceso se llama “Mercaba”, el cual está en la Biblia en Ezequiel 1, 4-26”, agregó. 

Los participantes -entre los que había sacerdotes, seminaristas, laicos y misioneros- vivieron un retiro que comenzó el 11 de noviembre y el 13 fueron enviados a diferentes puntos del país. A su regreso, el 19 de noviembre compartieron sus testimonios y finalizaron el encuentro el 21 con una Eucaristía. 

“El que vio el amor de Dios fui yo”

Si bien en un principio estaba asustado por lo que significaba ir a otra ciudad sin nada, Samuel Burgos comentó que fue una experiencia maravillosa, porque “me mandaron a anunciar el amor de Dios y el que vio el amor de Dios fui yo”.

En el sorteo le tocó ir a Viña del Mar junto a una persona de Renca y ninguno de los dos había estado antes en esa ciudad. Pese a las dificultades iniciales, en la segunda parroquia a la que se acercaron encontraron una comunidad neocatecumenal que los acogió y una familia que tenía siete hijos, les abrió las puertas de su hogar.

“Gracias a Dios no pasamos ninguna noche en el suelo en la calle, porque hubo otros grupos a los que les tocó dormir en la calle. De hecho hubo un grupo que durmió los seis días en la calle. Nosotros teníamos dónde acostarnos y dónde bañarnos, que era algo que me preocupaba mucho. Y al final llegué obteniendo todo eso y más”, relató. 

Luis Chamorro, quien pertenece a la cuarta comunidad del Camino Neocatecumenal de la Parroquia Familia de Nazareth de Coronel, también participó en esta Misión de dos en dos. 

Su compañero de misión provenía de Padre Las Casas, Región de La Araucanía, y les tocó ir a Estación Central, Cerrillos y Pedro Aguirre Cerda en la Región Metropolitana. 

“Mi experiencia fue espectacular, la verdad es que hace tiempo que no vivía un momento tan íntimo con el Señor. Yo tenía bastantes dificultades para poder ver el amor de Jesucristo en mi vida y para poder confiar en Él. Mi fe estaba bien probada por distintos hechos familiares y personales. Entonces llegué a la misión pidiéndole al Señor que me ayudara a través de esto y así fue”, comentó. 

Confianza en el Señor

Mientras que Katherine Barra, también de la cuarta comunidad de Familia de Nazareth, realizó esta misión junto a una persona de La Serena, en las comunas de Las Condes, Lo Barnechea, La Reina y Peñalolén. Al igual que Samuel, encontraron una comunidad del Camino, donde hubo quienes las acogieron en sus casas. 

Durante la misión “anunciábamos este amor de Jesucristo Resucitado a las personas que encontrábamos por las calles y también golpeando puerta a puerta. Hubo bastante rechazo, pero el Señor nos mantenía el espíritu y las ganas de seguir anunciándolo”, destacó. 

“Estoy contenta de poder dar este testimonio de fe en medio de esta sociedad a la que le hace falta que le anuncien a Jesucristo, porque muchas de las personas con las que hablamos nunca habían escuchado de Él o simplemente habían olvidado que tienen un Padre que no los abandona. (…) También escuchar a la gente y sus sufrimientos, a uno también le sirve porque de repente se queja por cosas pequeñas, pero hay gente que sufre mucho”, agregó. 

Finalmente, valoró que “no nos ha faltado nada, el Señor ha provisto de todo (…). Me pone muy contenta haber participado de esta misión, porque en el fondo todos los que fuimos no es que seamos más valientes o mejores, sino que somos simples personas ordinarias como todos, que hemos experimentado este amor de Jesucristo y nos hemos podido confiar un poquito en Él y no hemos salido decepcionados. Volvimos todos muy contentos y dando testimonio de que el Señor no nos abandonó. Hubo hermanos que tuvieron que dormir en la calle, pero en medio de eso encontraron a Jesucristo en los pobres. Fue muy fuerte escuchar sus testimonios”. 

© Arzobispado de Concepción