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Mons. Pérez de Arce presidió Misa de Navidad en Catedral de Concepción

Publicado el: 26 Diciembre, 2024

La mañana de este miércoles 25 de diciembre, solemnidad de la Natividad del Señor, el arzobispo de Concepción, monseñor Sergio Pérez de Arce SS.CC., presidió la tradicional Misa de Navidad en el Templo Catedral. 

Al comenzar la homilía, monseñor Pérez de Arce le deseó una feliz Navidad a todos los presentes y “que la luz del Niño de Belén pueda llenar de alegría y esperanza nuestras vidas aún en medio de las dificultades”.

Luego, reflexionó en torno al Evangelio según San Juan, señalando que “me gustaría guiarme por el texto para insistir en algunas buenas noticias que Dios nos regala, y también en algunos llamados que nos hace. Primero el texto parte diciendo: Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios”. Juan habla del Hijo de Dios que existe desde siempre, porque “todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. La Palabra existe desde siempre, es eterna junto al Padre, estuvo en la creación del mundo y ha estado siempre en la historia de la salvación”.

Y “en un momento de clímax del texto, Juan dice: la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Es el misterio de la Encarnación lo que estamos celebrando, este Dios eterno, el Dios todopoderoso, creador de luz, del ser humano y de todo el universo (…). Luego dice que la Palabra era la luz verdadera y que al venir a este mundo ilumina a todo hombre. Eso es lo hermoso de este mensaje, que Dios está en medio de la humanidad”.

Entonces, “por eso hay que insistir siempre en que nunca estamos solos, que Dios camina en medio nuestro y que nuestra vida está cruzada por esta presencia cercana, tierna y  compasiva de Dios. Por eso, hoy pensamos en los que sufren, en los que viven dificultades, en los que viven guerras y en tantas personas que no la pasan bien para decirles: Dios está en medio de nuestra vida”.

También, destacó del texto que “la Palabra estaba en el mundo y el mundo no la conoció. Vino a los suyos y lo suyos no la recibieron (…). Esto nos hace pensar que la vida de Jesús y el camino de Dios están marcados por el rechazo, por la puerta cerrada del ser humano y eso nos tiene que hacer pensar en si estamos acogiendo al Señor en nuestra vida”.

En relación a eso, se refirió al saludo Urbi et Orbi que hizo el Papa Francisco, señalando que “me impresiona leerlo y escucharlo. Hay una cantidad de situaciones en el mundo donde se viven crisis, violencia, guerra”. En su mensaje, el Santo Padre, hace un recorrido por “el mundo entero, por este mundo polarizado, cruzado por la enemistad y es una muestra de la no acogida al mensaje salvador de Dios. Por eso el Papa llama a esta humanidad al cambio, a la conversión”.

Los conflictos del mundo expresan “anhelos de paz y de esta Palabra escuchamos que: vino a los suyos y los suyos no la recibieron. Pero, el texto termina con una cosa muy hermosa. A todos los que recibieron la Palabra eterna, a los que creen en su nombre, les dió el poder de llegar a ser hijos de Dios. Y ese, es el regalo que nos hace también esta fiesta”.

En este sentido, y “a partir de este misterio de la Navidad, nunca más tenemos que olvidar que somos hijos e hijas de Dios, amados por Él, sostenidos por Él (…). A veces nosotros nos miramos mal, nos miramos peyorativamente y nos sentimos indignos, esto nos recuerda que somos hijos queridos de Dios”. En otras ocasiones, nos sobrevaloramos, nos miramos con soberbia y buscamos el camino equivocado de la felicidad, aun así no hay que olvidar “que somos hijos e hijas de Dios, llamados a ser hermanos entre nosotros”.

Finalmente, dijo que “la gracia y la verdad nos ha llegado por Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios, el que lo ha revelado, es el Dios Hijo Único que está en el seno del Padre. Por eso, alabemos a Jesús que nos ha dado a conocer el rostro misericordioso del Padre”.

Al término de la Misa, el arzobispo invitó a participar en la Eucaristía de Apertura del Año Jubilar 2025 en la Arquidiócesis de Concepción, el domingo 29 de diciembre, a las 12:00 horas.

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