Con profunda alegría se realizó la dedicación de la Capilla Santo Tomás de Villanueva, perteneciente a la Parroquia El Buen Pastor de San Pedro de la Paz, en una Eucaristía presidida por el Obispo Auxiliar de Concepción, Monseñor Bernardo Álvarez, junto al Párroco de la comunidad, Padre Yuliano Viveros OSA, el Padre Juan Carlos Ayala OSA, el Padre Juan Francisco Constanzo OSA y el Padre Sixtus Uwague OSA, la tarde de este sábado 11 de noviembre.
En su homilía, Monseñor Bernardo Álvarez afirmó que “poder celebrar una dedicación de iglesia es para nosotros, como cristianos católicos, la oportunidad de agradecer el paso de Dios, en Jesucristo, en medio de nosotros. Recordemos siempre el texto del Evangelio según San Juan, donde se señala claramente por parte del evangelista que la Palabra de Dios se ha hecho carne y ha querido poner su morada en medio de nosotros”.
“Sin duda, los templos, las capillas, son un signo visible, palpable, un lugar que nos acoge y que da testimonio de esta presencia viva de Dios, en Jesucristo, en medio de la historia y en medio de las comunidades. Por eso al llegar a esta capilla tan hermosamente hecha y dispuesta, todos nosotros nos alegramos, porque es la morada de Dios entre los hombres. Es decir, el lugar visible, signo también de la Jerusalén celestial, que quiere acompañar la vida de esta comunidad. Y además, emplazada en este sector de Boca Sur, donde sabemos bien que es tan necesaria la presencia de Dios, tanto en cuanto a la celebración de los sacramentos, el anuncio de la Palabra, la catequesis, y también, ciertamente que proviene de la celebración de los misterios sagrados, la vida de la caridad”, destacó.
En ese contexto, el Obispo Auxiliar animó a la comunidad a que al celebrar y vivir aquí la fe, sean “esa Iglesia viva que da testimonio del amor de Dios, de la compasión de Dios, de su misericordia en medio de los hermanos y hermanas que sabemos bien que sufren, que pasan necesidad, pasan frío, hambre, distintas necesidades de las que toda comunidad cristiana no se puede desentender, sino que está llamada a hacerlas suyas”.
Monseñor Bernardo señaló que los evangelios que hemos venido escuchando en el último tiempo nos preparan “para esa visión de cielo, para esa visión de eternidad, de la que todo creyente está llamado a ser testigo”. En ese sentido, explicó que la “liturgia que hoy celebramos (…) con la aspersión del agua bendita como memoria y recuerdo de nuestro bautismo, luego la unción con el Santo Crisma tanto del Altar como de los muros de esta iglesia, nos hacen pensar en esa dinámica tan propia nuestra y ese horizonte que es tan necesario, nos hace pensar esta misma iglesia en la casa del cielo, es allí donde nos dirigimos como peregrinos cotidianamente, día tras día. Para que como cuando entramos en las puertas que golpeábamos para ingresar a este lugar de culto de la presencia de Dios, algún día por la infinita bondad y misericordia del Señor también golpeemos esas puertas y misericordiosamente se nos abra”.
Además, exhortó a los presentes a “cultivar una comunidad viva, donde cada uno de ustedes está llamado a ser constructor de la comunidad y que otros hermanos y hermanas del sector puedan conocer el amor de Dios (…) ser corresponsables del amor del Señor y seguir avanzando en la misión, seguir ampliando los límites del anuncio de Dios en medio de toda la comunidad y de tantos hombres y mujeres que, a lo largo del tiempo, necesitan de ustedes, necesitan de su anuncio y de su solidaridad”.
Tras el rezo de las letanías de los santos, Monseñor Bernardo Álvarez realizó la oración de dedicación y luego la unción del Altar y los muros de la capilla. Posteriormente depositó las Reliquias de San Ezequiel Moreno y quemó incienso sobre el Altar, que después fue revestido e iluminado con velas.
Al término de la Santa Misa, el Obispo Auxiliar de Concepción llevó al Santísimo Sacramento hasta una pequeña capilla, acompañado por el consejo parroquial.
Finalmente, el Párroco de la comunidad, Padre Yuliano Viveros, agradeció a “quienes han edificado y construido este templo, consagrado ahora a Dios”.