El Obispo Auxiliar de Concepción, Monseñor Oscar García, presidió una Eucaristía por el eterno descanso del Padre Luis Rifo Feliú (Q.E.P.D.), a las 15:00 horas de este viernes 17 de marzo.
El Padre Luis Rifo falleció la tarde del jueves 16 de marzo y fue trasladado hasta la Catedral de Concepción, donde está siendo velado. Durante esta mañana fueron celebradas otras dos Misas, que fueron presididas por el Padre Francisco Osorio y el Padre Boris Santana.
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En su homilía, Monseñor Oscar García afirmó que el Padre Luis “fue un hombre de Dios, un siervo de Dios que vivió con vocación de entrega y de servicio incondicional por el Reino de los Cielos y por el bien de las almas que el Señor, en su Divina Providencia, supo poner en su camino”.
“Cuántos de alguna u otra manera hemos sido bendecidos por Dios a través de su persona y por eso también agradecemos a Dios por habernos regalado, por haber podido compartir con él parte de nuestras vidas, en nuestro caminar como peregrinos en esta tierra hacia la tierra definitiva y haber sido buen caminante también con nuestra Iglesia local de Concepción”, agregó.
El Obispo Auxiliar de Concepción y Vicario Episcopal de Arauco manifestó que el Padre Luis, pese a su fragilidad, “nos enseñó que en la medida que nosotros amamos es en la medida que le damos pleno sentido también a nuestra propia vida. Su testimonio, su entrega, su amor, su generosidad, sin lugar a dudas, fue fecunda primero por el amor, dejándose llevar por el amor de Dios para comunicar también ese gran amor de Dios a los suyos, a los que el Señor ponía -en su Divina Providencia- en su camino”.
“Pero el amor va acompañado también por otro verbo, esencial para el ser humano, que es el servir. Necesariamente el amor me lleva a estar dispuesto a entregar mi vida hacia otro para que sea realmente fecunda mi vida. Y a la luz del Evangelio, dando frutos conforme al Evangelio de Jesucristo. Mirando e imitando, como él lo tuvo bien presente, a Jesucristo como el modelo por excelencia”, destacó.
Monseñor Oscar expresó su admiración por el Padre Luis, quien era “un hombre muy capaz intelectualmente y que supo compartir este don maravilloso que Dios le había regalado. Y estoy sumamente agradecido, y seguramente también muchísimos de ustedes que pudieron conocer la sabiduría también humana que Dios le regaló y que supo compartir. Qué bendición”.
“Entonces hoy nos preguntamos ¿cuál es el legado que el Padre Luis nos dejó? El legado que el Padre Luis nos deja en primer lugar es: Reviva tu fe incondicional en Jesucristo nuestro Señor. Segundo: Ama, ama, ama sin esperar nada a cambio y entrega tu vida porque será la mejor huella que dejarás en el corazón y en la vida de las personas”.
En ese contexto, llamó a los presentes a preguntarse qué huella quisieran dejar en el mundo, cómo quisieran ser recordados una vez que partan de este mundo.
Monseñor Oscar sostuvo que “si hemos vivido el amor, el servicio, los valores del Evangelio, nuestra fe anclada cada vez más en todo momento y circunstancia en Jesucristo, habrá tenido razón de ser haber vivido la vida y aunque la muerte nos sorprenda no le tememos, porque sabemos que vamos al encuentro de Dios nuestro Padre, que nos espera con los brazos abiertos para reconocernos y -en palabras de Jesús- para decirnos: Servidor bueno y fiel, pasa a participar del banquete celestial que ha sido preparado para ti”.
“Yo tengo la certeza de que esas fueron las palabras que Jesús, el Señor, le dirigió a nuestro hermano Luis (…) y por eso tengo la certeza de que también hoy el Señor escucha nuestras humildes súplicas y que le pedimos con confianza que nos ayude a vivir al estilo también de nuestro hermano los valores del Evangelio, para poder seguir siendo sal y luz en medio de los nuestros”, enfatizó.
Finalmente, relató que cuando visitó al Padre Luis en la clínica le pidió al Señor que lo sostuviera, que le diera la fuerza necesaria y también “que este sufrimiento (…) que todo lo que había sufrido y en este momento particular (…) que la siembra de nuestro hermano, el Padre Luis, sea también una advocación a Dios y un pedido a Dios por las vocaciones sacerdotales y religiosas para nuestra Arquidiócesis”.
Recordamos que la Misa de Exequias será el sábado 18 de marzo, a las 14:00 horas en la Catedral, y será presidida por el Arzobispo de Concepción, Monseñor Fernando Chomali.