El Papa Francisco será dado de alta en la mañana del viernes 16 de junio del Hospital Gemelli, donde se encuentra ingresado desde hace más de una semana para someterse a una laparotomía y a una cirugía plástica de la pared abdominal con prótesis.
La confirmación procede del personal médico que sigue la convalecencia del Pontífice, que ya en la nota diaria de ayer, difundida a través de la Sala de Prensa vaticana, informaba de que estaba prevista su salida del hospital, a la vista de un curso clínico que continúa “sin complicaciones”.
La última información ha sido confirmada también por el equipo médico en el comunicado de hoy, en el que se afirma que “el Papa Francisco ha descansado bien durante la noche” y que “sus análisis de química sanguínea son normales”. Anoche el Papa “cenó en comunidad con quienes le asisten desde el día de su ingreso” y, esta mañana, “en señal de agradecimiento, recibió a todo el equipo quirúrgico formado por el personal médico, enfermeras, sociosanitario y auxiliares” que han “coordinado, realizado y hecho posible la intervención quirúrgica” desde el pasado 6 de junio, cuando el Papa visitó el hospital.
Entre los diversos encuentros, también el de Monseñor Claudio Giuliodori, asistente eclesiástico general de la Universidad Católica, y el de don Nunzio Currao, asistente espiritual del personal del Policlínico.
También tuvo lugar el saludo del Papa a los representantes del Consejo de Administración de la Fondazione Policlinico Gemelli, con su Presidente Carlo Fratta Pasini, y al Rector de la Universidad Católica, Franco Anelli, así como a los órganos directivos del Policlínico, con el Director General, Marco Elefanti.
Esta vez también el Papa Francisco no dejó de abrazar a los niños hospitalizados en el área de Oncología Pediátrica y Neurocirugía Infantil del Policlínico Gemelli de Roma.
El Papa, desde su departamento privado ubicado en la décima planta, ha ido a saludar esta mañana a sus vecinos directos, los pequeños huéspedes de este espacio del Policlínico con las paredes dibujadas y lleno de juguetes y colores, en tratamiento contra un mal demasiado grande para sus pequeños cuerpos.
A los niños, que le recibieron en el pasillo con aplausos, el Papa les mostró su cercanía, su cariño, su emoción, entre caricias y bendiciones. Esta visita fue también una forma de agradecer a los niños el detalle que habían tenido al enviarle el pasado 9 de junio una carta deseándole una pronta recuperación, acompañada de dibujos y una escultura con la inscripción: “Contigo siempre”. A continuación, el Papa Francisco se detuvo a conversar con una pareja de ancianos.
Esta es la tercera vez que el Papa Francisco visita la Sala de Oncología Pediátrica. La primera, como se ha dicho, fue en julio de 2021; la segunda, el 31 de marzo, cuando, tras donar rosarios y huevos de chocolate, bautizó en esta área a un bebé de pocos días: el ya “famoso” Miguel Ángel, hospitalizado por una mala caída. Hace unos días, la madre del bebé, Marcela, había acudido al Hospital Gemelli para llevar su regalo al Papa: un cartel con fotos de su familia y una inscripción de buenos deseos. Francisco se enteró y la llamó por teléfono para darle las gracias.
Fuente: Vatican News