El reciente fin de semana, la Arquidiócesis recibió la visita de la Camioneta Verde y Reliquias de San Alberto Hurtado, junto a una delegación de personas del Santuario del Santo Chileno ubicado en Santiago. Dentro del programa se consideró recorrer las localidades afectadas por los incendios forestales, compartiendo con sus comunidades un mensaje de esperanza, solidaridad y fe.
Tres de estos sectores fueron Punta de Parra, perteneciente a la Parroquia Cristo Rey de Bellavista; Lirquén, de la Parroquia La Purísima y Penco, de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen. En los dos primeros se celebraron Eucaristías, mientras que en el tercero se llevó a cabo un diálogo en el Espíritu. En todos ellos fue posible contemplar la Camioneta Verde, una pequeña muestra museográfica y venerar una reliquia del santo chileno. Además, en cada comunidad quedó una reliquia que fue entregada por el rector del Santuario, padre Claudio Barriga sj, a cada uno de los respectivos párrocos.
En Punta de Parra, fue responsable de los cantos en la Eucaristía la señora Joanne Millalén, quien señaló “es una emoción inmensa y un privilegio que en nuestra comunidad María Medianera de todas las gracias, tan pequeñita, tengamos la reliquia del santo que nos invita a hacer cada día más solidarios, mejores personas. Me siento muy emocionada y agradecida de esto. Perdí al padre de mis hijos en el incendio y fue un momento bien duro, bien difícil, pero con la solidaridad de muchas personas nos levantamos y seguimos levantándonos cada día con la fortaleza y la fe que Dios nos da. Yo en algún momento dije por qué, por qué Dios permitiste esto, pero después vi cómo mucha gente se nos acercó, muchas personas nos ayudaron y gracias a eso hoy podemos decir que estamos bastante más recuperados, aunque el dolor va a quedar por siempre en el corazón. Aquí estamos, con fe y siguiendo adelante como Dios quiere”.
En Lirquén, antes de concluir la Santa Misa, el párroco padre Raúl Castillo pidió pasar adelante a la señora Inés Nova, coordinadora decanal de Pastoral Social que cumplió y aun cumple un rol muy activo con las familias afectadas por los incendios. Consultada al respecto, indicó “ha sido muy penoso, pero a la vez gratificante llegar con ayuda al hermano más necesitado, viendo en ellos el rostro de Cristo sufriente. Gracias a Dios, la ayuda ha llegado desde distintas comunidades a lo largo del país, de los colegios católicos, de la Vicaría de Pastoral Social y de muchas otras instituciones. Para mí, todo esto es muy fortificante”. Sobre la visita de la Camioneta Verde y Reliquias de San Alberto Hurtado, nos dice “yo que no veía la camioneta hace 24 años, cuando llevé a mis nietas a Penco, cuando tenían ella un año y 2 años. Y ahora, con este regalito que los jóvenes me entregaron (una reliquia de segundo grado de San Alberto), es algo impagable. Uno hace las cosas sin esperar algo a cambio, pero con esto yo estoy pagada. Gracias a todas las personas del Santuario que trajeron la Camioneta Verde y Reliquias”.
En tanto, Penco fue testigo de un valioso momento de diálogo en el Espíritu, que buscó reflexionar, escuchar y acoger el sentir de los presentes, transcurridos algunos meses desde la catástrofe de los incendios forestales. Margarita Pinochet, ex catequista y feligresa en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, señaló “la figura del Padre Hurtado para los chilenos es muy significativa. En Penco, creo que lo que nos sostuvo y aún nos sostiene es la fe, porque como comuna seguimos sufriendo los embates de la naturaleza y también de la irresponsabilidad de algunos, los árboles que se quemaron son monocultivos que no deberían estar ahí. En este momento, unidos en la fe, pudimos hablar de lo que ha significado este dolor grande, que quizá a uno no le afectó personalmente, pero ver a los hermanos con los que se comparte en la Eucaristía, que perdieron todo hasta sus recuerdos, también duele. Uno se siente incapaz, no sabe qué hacer, cómo aportar para que ese hermano se ponga de pie, especialmente cuando las soluciones tardan. Las nuevas casas, ya comenzado el invierno han llegado, pero no todas; hay que llenarlas de artefactos y también de vida y… ¿cómo nos recuperamos? La fe nos sostiene y nos sostendrá siempre”.