Con gran espíritu de servicio, un grupo de voluntarios de Trabajo País se encuentra colaborando en la construcción de la Capilla Sagrado Corazón del sector Poduco Alto de Santa Juana.
Estos jóvenes iniciaron su voluntariado el sábado 13 de julio, luego de la Misa de envío que se vivió en la Parroquia Universitaria de Concepción, tras la que se dirigieron a localidades de las comunas de Rafael, Coelemu, Santa Juana y San José de Colico.
Antonia García, jefa de zona en Poduco Alto, explicó que están “terminando la capilla que construyó Trabajo País Santiago el año pasado, para que la comunidad pueda tener su espacio de encuentro, porque este es el lugar donde tienen su Misa mensual y es donde se reunían antes de que se quemara la capilla anterior”.
En ese contexto, Cristian Morales, quien es uno de los jefes de Construcción, explicó que “si bien la capilla ya había sido construida, la comunidad aún tenía necesidades respecto a ella, porque se estaba pasando el agua, necesitaban tener un acceso un poco más fácil, porque aquí hay muchos adultos mayores y personas postradas. Y también necesitaban un lugar donde guarecerse de la lluvia, del sol”.
“Entonces, nosotros planificamos una armazón extra, armar un marco y ahí extender el techo hacia delante para que puedan guarecerse. En estos momentos también estamos cubriendo los laterales (…), pusimos una rampa y hemos añadido algunas cositas durante la semana, intentamos hermosear la gruta que tiene la comunidad y estamos preparando la cruz, la estamos barnizando y estamos ad portas de montarla y armarla. El trabajo ha salido súper bien y ha sido súper bonito poder construir”, agregó.
La animadora de la comunidad Sagrado Corazón de Poduco Alto, Pilar Cuevas, afirmó que ha sido “muy buena esta experiencia, porque cuando fue el mega incendio nuestra capillita quedó toda quemada, quedamos de brazos cruzados. Y cuando vinieron los jóvenes fue una alegría tremenda, porque en las vacaciones la capilla se levantó y nosotros le hemos estado haciendo arreglos por dentro. Y ahora que hayan venido los voluntarios y sigan haciendo mejoras es algo que nos tiene muy contentos, porque nosotros no habríamos sido capaces. Se le agradece mucho a los jóvenes de Trabajo País, al arzobispado y al padre Ricardo Valencia, que se la ha jugado”.
Además del arduo trabajo de construcción, los voluntarios han podido vivir momentos de fraternidad, reflexión, oración y también la Misa diaria. La tarde de este jueves 18 de julio, la Eucaristía fue presidida por el obispo auxiliar de Concepción, monseñor Bernardo Álvarez, junto al párroco de la comunidad, padre Ricardo Valencia.
En su homilía, monseñor Álvarez animó a los jóvenes a agradecer a Dios por el don de construir: “El trabajo que ustedes pueden realizar, con mucho cariño y dedicación en favor de esta comunidad, también nos tiene que ayudar a no sólo quedarnos con el hecho material de construir o ayudar en esta colaboración de construcción permanente de esta capilla, sino que también pensar que con estos pequeños gestos somos parte de una fuerza viva de Dios que quiere construir, que quiere edificar, que -como dice el Evangelio- quiere construir sobre roca firme. Cuando un cristiano se presta como instrumento para construir sabe bien que lo hace en Jesús, que es como la piedra firme o la piedra angular, como dice la Palabra”.
En ese sentido, los exhortó a “no dejar de construir, animarse a construir, a pesar también de los desafíos que a veces implica la construcción, que son propios de la vida humana y cristiana, pero no hay que dejar de desear y sobre todo ser constructores de una nueva sociedad, de una nueva realidad y eso implica una responsabilidad, un compromiso grande y mucha renuncia”.
Antonia García destacó que la misión “es ponerse al servicio del otro, cada uno de los que estamos aquí tomó la decisión de venir, quizás por distintas razones, pero al final terminamos haciéndolo por y para la comunidad, porque ellos son nuestro motor”.
“Ahora estamos todos súper cansados, pero sabemos que la retribución que vamos a tener al final de la semana, cuando veamos sus caras de felicidad cuando terminemos el trabajo que prometimos, eso nos va a llenar el corazón y yo creo que eso es lo más importante. Y también los vínculos que hemos hecho entre nosotros, son también un apoyo”, añadió.
Asimismo, Cristian Morales sostuvo que “la misión y los trabajos son algo que me cambió la vida. Yo no esperaba que tuviera una repercusión tan grande dentro de mi vida, al principio venía porque me invitaron, pero desde el primer minuto me entregué e intenté simplemente vivirlo y fue bacán, fue llenador, aprendí cosas que no sabía, descubrí personas que no pensé descubrir y que ahora son grandes amigos, también crecí hacia dentro y hacia afuera. Tanto el trabajo como la misión me han dado cosas tan hermosas como mi ahijada, que la conocí durante misiones y nos hicimos aún más grandes amigos durante el trabajo”.
“Nosotros nos cansamos mucho, dormimos mal, no comemos como en la casa, pero al final todo ese cansancio, toda esa incomodidad que puede significar dormir en el piso y tantas cosas, al final de la semana o cuando uno empieza a mirar hacia atrás, sabe que es por cosas que de verdad llenan y de verdad cambian la vida”, puntualizó.
Los jóvenes de Trabajo País iniciaron su semana de voluntariado el sábado 13 y la culminarán el domingo 21 de julio, con una Eucaristía en la Parroquia Inmaculada Concepción de Santa Juana.