Doctrina Social de la Iglesia: Una enseñanza siempre actual

El 15 de mayo de 1891, el Papa León XIII, a través de la Encíclica Rerum Novarum, da inicio a un nuevo camino y un desarrollo sustancial de la enseñanza de la Iglesia en el campo social. A partir de ese momento, de una manera formal y permanente, en la voz de los Papas (Pastor Universal), y de los obispos (Iglesia Particular), la Iglesia se manifiesta frente a la realidad social de cada época, para aportar al bien de la persona y de la sociedad.

Por fidelidad al Evangelio y a su fuerza transformadora, temas como la dignidad humana, la justicia social, el bien común, la solidaridad, la economía, el desarrollo, la defensa de la vida, entre otros, serán preocupación permanente, que, expresados en Encíclicas, Cartas pastorales, y otros documentos, han conformado un cuerpo de conocimientos, principios y criterios que forman parte del Magisterio de la Iglesia.  La Constitución Gaudium Et Spes  del Concilio Vaticano Segundo se refiere a ella, “La Iglesia debe poder siempre y en todo lugar predicar la fe, con verdadera libertad y ejercer sin impedimentos su tarea entre los hombres y emitir un juicio moral también sobre cosas que afectan el orden político cuando lo exigen los derechos fundamentales de la persona humana o la salvación de las almas, aplicando todos y solo aquellos medios que sean conformes al Evangelio y el bien de todos , según la diversidad de tiempos y condiciones”. (76)

El compendio de DSI, reafirma que: “La doctrina social de la Iglesia, tiene por si, el valor de un instrumento de evangelización, y se desarrolla en el encuentro siempre renovado entre el mensaje evangélico y la historia humana. Por eso, estas enseñanzas son un camino peculiar para el ministerio de la Palabra y de la función profética de la Iglesia. No estamos en presencia de un interés o de una acción marginal, que se añade a la Iglesia, sino en el corazón mismo de la ministerialidad: con la doctrina social, la Iglesia anuncia a Dios y su ministerio de salvación en Cristo a todo hombre y, por la misma razón, revela al hombre a sí mismo. Este es un ministerio, que procede no solo del anuncio, sino también del testimonio”. (67)

Desde Rerum Novarum del Papa León XIII, que abordó las inhumanas condiciones en las que trabajaban y vivían los obreros, en medio de la Revolución Industrial del siglo XIX, hasta Laudato Si del Papa Francisco en 2015, en el que hace un llamado urgente a preocuparnos del planeta tierra, cuya crisis ambiental también es social, pues afecta a los más pobres y excluidos de la sociedad, la Iglesia ha anunciado con fuerza la primacía de la dignidad de la persona humana. “En su constante atención a la historia, dejándose interpelar por los eventos que en ella se producen, la Doctrina Social de la Iglesia manifiesta su capacidad de renovación continua. La firmeza en sus principios, no la convierte en un sistema rígido de enseñanzas, es más bien Magisterio en condiciones de abrirse a las cosas nuevas sin diluirse en ellas: una enseñanza sometida a las necesarias y oportunas adaptaciones sugeridas por las condiciones históricas, así como el constante flujo en que se mueve la vida de los hombres y de las sociedades”. (Compendio 85)

 ¿Quiénes son sus destinatarios?

El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia nos dice que “la primera destinataria es la comunidad eclesial en todos sus miembros, porque todos tienen responsabilidades sociales que asumir” (83). Por lo tanto, los laicos católicos son los primeros llamados a aportar y participar activamente, reconociendo los deberes de justicia y caridad, en la sociedad.

También tiene una destinación universal, a partir de la Encíclica “Pacem in Terris” Juan XXIII establece que la “enseñanza es expresamente dirigida a todos los hombres de buena voluntad”. (compendio 84)

Asumir que la adhesión al Evangelio, tiene implicancias en la vida de cada uno, que debe marcar las decisiones, opciones y la relaciones que se establecen a nivel personal, social, y con el entorno, es una verdadera responsabilidad. El Papa Juan Pablo II, llamaba la atención a los obispos latinoamericanos reunidos en Puebla (1979) sobre “la urgencia de sensibilizar a nuestros fieles acerca de esta doctrina social de la Iglesia”, agregando que “hay que poner particular cuidado en la formación de una conciencia social a todos los niveles y en todos los sectores. Cuando arrecian las injusticias y crece dolorosamente la distancia entre pobres y ricos, la Doctrina Social de la Iglesia  en forma creativa y abierta a los amplios campos de la presencia de la Iglesia, debe ser precioso instrumento de formación y de acción”.

Un llamado especial a los laicos y su rol en la sociedad

Sin duda, los laicos, como ciudadanos son los llamados a participar activamente en la vida social, aportando y testimoniando, los valores del Evangelio, a fin de configurar una comunidad al servicio de la persona, de su dignidad y de su vocación. Es decir una sociedad a la medida del hombre.

Ante esta gran responsabilidad, aparece relevante formarse en la profundidad de la Doctrina Social de la Iglesia. Conocer sus fuentes, contenidos, método de discernimiento y su aplicación en los diferentes ámbitos de la vida social, especialmente para iluminar aquellas realidades en que la vida esté amenazada. En este sentido, asistimos a un momento de la historia de la humanidad complejo. El Papa Francisco lo aborda ampliamente en la Encíclica Laudato Si, en que manifiesta que las condiciones críticas en el manejo ambiental y de los recursos que afectan la calidad de vida de las personas, haciendo más vulnerables a grupos humanos, principalmente a los más pobres. Así el problema medioambiental es también un problema  social, de justicia y solidaridad.

Por lo anterior, trabajar en esa dirección, contribuir a una cultura del bien común y de la solidaridad, es hoy el mejor servicio que se puede hacer, en momentos en que, por los efectos de la pandemia por Covid -19, son los pobres nuevamente, los más afectados.

Conocer, las principales Encíclicas Sociales, y hacer un recorrido a lo largo de la historia, puede ser un buen ejercicio para tener una visión del desarrollo de la doctrina social de la Iglesia e iluminar los acontecimientos actuales.

 

  • RERUM NOVARUM (1891), PAPA LEÓN XIII:
  • QUADRAGÉSIMO ANNO (1931), PAPA PÍO XI
  • DIVINI REDEMPTORIS (1937), PAPA PÍO XI
  • MATER ET MAGISTRA (1961), PAPA JUAN XXIII
  • PACEM IN TERRIS (1963), PAPA JUAN XXIII
  • POPULORUM PROGRESSIO (1967), PAPA PABLO VI
  • OCTOGESIMA ADVENIENS (1971), PAPA PABLO VI
  • LABOREM EXERCENS (1981), PAPA JUAN PABLO II
  • SOLLICITUDO REI SOCIALIS (1987), PAPA JUAN PABLO II
  • CENTECIMUS ANNUS (1991), PAPA JUAN PABLO II
  • DEUS CÁRITAS EST (2005), PAPA BENEDICTO XVI
  • CÁRITAS IN VERITE (2009), PAPA BENEDICTO XVI
  • LAUDATO SI (2015), PAPA FRANCISCO
Publicado el: 14 Mayo, 2020
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