María nos recuerda que la vida cristiana es misión…

Decía el Papa Francisco en su visita a Rio de Janeiro en el 2013, hablando de la Santísima Virgen: “María no se quedó con aquel regalo; se sintió responsable, y marchó, salió de su casa y se fue rápidamente a ayudar a su pariente Isabel, que tenía necesidad de ayuda (cf. Lc 1,38 – 39); realizó un gesto de amor, de caridad y de servicio concreto, llevando a Jesús en su seno. Y este gesto lo hizo diligentemente…” 

María, tan preciada y tan presente, sobre todo este mes dedicado a ella, nos recuerda la misión que tenemos en nuestras vidas y que no es tarea solo de “algunas personas” (Curas, hermanas, agentes pastorales) sabemos que es la misión de todos los bautizados, de aquellos que tienen a Jesús vivo en su corazón, de aquellos que creen firmemente en una vida cristiana seria y comprometida. En ese texto el Papa nos recuerda algo que es fundamental en la vida cristiana, y que muchas veces se nos vuelve una tentación latente: quedarnos con ese regalo, apropiarnos de algo lo entiendo para mí, pero es para todos. Somos tentados a vivir una vida en la ‘’idea de Dios’’, ‘’sensibles a Dios’’, ‘’simpatizantes de Dios’’, pero para mí, para mi intimidad, para mis oraciones, para mi entorno, para mi conciencia, pero no para ir al encuentro del otro, esa será tarea debe ser de algunos, de otros …

María nos deja esta enseñanza, ni bien estuvo este hijo en su vientre, se puso en camino, para servir a Isabel, para llevar a Jesús al encuentro de los demás.

También hoy ese Jesús que vive en ti, ese encuentro con El que lleno tu vida es para que responsablemente salgas al encuentro de los que tienen necesidades… El nos lleva, el nos impulsa, “Él es regalo para los demás”

Que triste seria pensar que este regalo que nos hace Dios, y que vino a través de la Madre de todos, es solo para uno; que egoísmo serio creer que este ministerio, este don, este servicio, esta misión que me pide la iglesia, (y léase aquí sacerdocio, consagración, catequista, misionero, obispo, lector, etcétera) …es para uno y no para todos.  sería el fin de la relación con Dios.

Esta imposibilidad de encuentro personal que estamos viviendo por la pandemia, esta bendita iglesia virtual (de misas, rosarios, oraciones, conferencias, etcétera) que a través de las redes se suceden abundantemente, no reste en nosotros esa acción tan clara y educativa de María, que apenas tuvo a Jesús con ella, salió de su lugar y fue a servir, a llevar a quien necesita el regalo que Dios le hace al mundo, la presencia de Jesús vivo en medio de su pueblo

Pidámoselo con fe a nuestra Madre en este mes dedicado a Ella

 

Pbro. José Luis Roldán Solís
Vicario Episcopal de Arauco

Publicado el: 16 noviembre, 2020