Celebramos una vez más en estos días nuestras Fiestas Patrias. Nuestro entorno se inunda de múltiples tonalidades, las propias de nuestra bandera y también las que anuncian la primavera, que manifiesta con sus vivos colores el despertar de la nueva vida que está germinando y que espera dar fruto.
Celebrar las Fiestas Patrias, no es sólo vivir unos días desconectados de lo cotidiano, comer comidas típicas o repasar el folclore de nuestro país. Estamos llamados en estos días a conectar con Chile; con nuestra historia, expresar el afecto por nuestras tradiciones y agradecer al Creador por nuestro territorio, por su hermosa y deslumbrante geografía, por su historia, por sus diversas culturas, por la fe que ha acompañado sus pasos; en definitiva, evocar la memoria viva de Chile que ayuda a dar sustento al presente y que puede corregirnos para proyectar con mayor esperanza el futuro.
Los obispos del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile nos invitan a reflexionar durante estos días como sociedad, ante los diversos y múltiples casos de corrupción que afectan y dañan la vida de Chile. “La corrupción vulnera gravemente la justicia social, genera un aumento de la desconfianza en las instituciones esenciales del país, desprestigia la vida política, social y económica. Se destruyen los vínculos de solidaridad entre las personas y fomentan el relativismo moral que hace perder el sentido de comunidad, de pertenencia a una misma sociedad y da lugar al egoísmo como regla esencial del actuar humano (Ante el mal extendido de la corrupción, n.2).
Es importante la reflexión y con mayor urgencia las medidas que puedan ayudarnos a recuperar un ethos superior en Chile, una conciencia más lúcida y recta frente a los actos de corrupción, tanto los que se dan en las altas esferas del poder o la institucionalidad del país como aquellos que muchas veces procuramos al querer obtener pequeñas ventajas, posiciones o ganancias que no nos corresponden o a las que podríamos llegar por otros caminos, en este caso, por el camino del bien, de la verdad y la justicia.
En las próximas celebraciones del Te Deum o en las múltiples Eucaristías de acción de gracias rezaremos por nuestro país, la oración colecta es muy hermosa, nos puede iluminar y ayudar para pedir a Dios por el alma de Chile: “Dios nuestro, que con admirable providencia gobiernas todas las cosas, recibe con bondad las oraciones que te dirigimos por nuestra patria, para que por la prudencia de los gobernantes y la honestidad de sus ciudadanos se afiancen la concordia y la justicia, y podamos gozar de prosperidad y de paz”.
Mons. Bernardo Álvarez Tapia
Obispo auxiliar de Concepción