Yumbel, pulmón espiritual del Sur de Chile

En torno al 20 de enero y al 20 de marzo de cada año, cientos de miles de ancianos, adultos, jóvenes y niños, hombres y mujeres, se dan cita para venerar a San Sebastián. Vienen del campo y de la ciudad, del norte y del sur. Cada vez se aprecian, gracias a Dios, más migrantes con sus familias. Allí se ve con fuerza que Chile es un país religioso, con anhelo y vocación de encuentro, de fraternidad, de sacrificio y de paz.

No hay instancia en el país que congregue a personas con historias de vida tan diferentes. Comparten la devoción a San Sebastián y el amor a Dios, a Jesús, a la Virgen y a la Iglesia, ricos y pobres, doctos e ignorantes, sanos y enfermos, solteros, casados y separados. Es un lugar notable de transmisión de la fe y de los altos valores que encarna San Sebastián que prefirió, para seguir siendo fiel a la fe que profesaba, sufrir el martirio, que lo llevó a la muerte, antes de dejarse atrapar por el poder y sus dictados. Los cientos de miles de peregrinos que irán a Yumbel desde tempranas horas del 20 de enero nos llena de esperanza y nos debe llevar a pensar que, si bien es cierto estamos plagados de situaciones de orden social, político, económico, familiares y personales que son fuente de desencuentros, división y violencia, hay un espacio de fraternidad y de paz. La fe de un pueblo es un tesoro que debemos cuidar. Es fuente de bien.

Ello nos hace pensar que la fe tiene una dimensión trascendental y espiritual, pero también, en la práctica, tiene una dimensión política – en cuanto generadora de fraternidad y de paz – que ningún proyecto político ha podido lograr. La fe en Dios, la devoción hacia quienes han sido ejemplo en la vida son factores que contribuyen y seguirán contribuyendo al bien de la sociedad. Esto no es una mera teoría y buenos deseos por alcanzar. Es la realidad en la cual estamos inmerso, es cosa de ir y ver lo que acontece en Yumbel. De ello hemos de alegrarnos y hacer renacer la esperanza en nuestro querido país. Esta magnífica verdad, talvez, nos ayude a comprender que los graves problemas que nos aquejan, que nos dividen y separan, que son fuente de muerte y de dolor, a veces exigen para su solución tener presente la dimensión trascendente de la vida y reconocer la fe como un elemento inspirador a la hora de resolver conflictos. San Sebastián entregó lo mejor de sí mismo – su vida -, hace ya 17 siglos y su legado sigue presente con más fuerza que nunca en todas partes del mundo y en Chile. Ello se puede apreciar en Yumbel en estos días. Dios quiera que estos cientos de miles de peregrinos se constituyan en fuente de inspiración para todos quienes tenemos algún tipo de responsabilidad en la comunidad.

 

+Fernando Chomali G.

Arzobispo de Concepción, Chile.

Publicado el: 23 enero, 2023