Lectio Divina en la Iglesia doméstica: Encuentro con Cristo por medio de la oración con la Palabra

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Publicado el: 27 agosto, 2020

¿Qué es la Lectio Divina?

En la experiencia de la fe encontramos diversas formas de hacer oración, entre ellas destaca un método sistematizado por los monjes cartujos del siglo XII, basado en la práctica sinagogal judía de la lectura, meditación y oración de las Sagradas Escrituras, que fue heredado posteriormente por las primeras comunidades cristianas y algunos padres de la Iglesia. Hablamos de la Lectio Divina, entendida como la “lectura orante de la Palabra”.

Como método de lectura atenta, constante y de oración con la Biblia, la Lectio se convirtió en una arista fundamental y parte de la columna vertebral de la vida religiosa monástica (trabajo manual, liturgia y Lectio Divina), para que luego de algunos siglos, y con la recuperación del contacto directo de los creyentes con la Palabra, sumada a la labor del Concilio Vaticano II que invita a los fieles a leer asiduamente las Escrituras, se considera a la Lectio como una de las formas más adecuadas para acercarse a Dios.

Dicho método consiste en generar en el lector-orante, un itinerario espiritual que configure nuestra vida con Cristo, nos abra al mundo e inste a la misión por medio de cuatro peldaños espirituales. Así, quien la practique debe hacerse disponible para el Espíritu, a la conversión y a la comunión. Por ello, los cuatro escalones que constituyen el proceso de la Lectio Divina son a la vez, cuatro actitudes básicas del creyente que desea seguir a Cristo conociendo su Palabra (Lectura), aprendiendo a vivir como Él vivió (Meditación), suplicando fuerza y luz para sus pasos (Oración) y trabajando por el advenimiento del Reino (Contemplación-Acción).

Pasos a seguir para la Lectio Divina en nuestra Iglesia doméstica

Preparación para el encuentro con Cristo por medio de la Palabra: disponemos un lugar de oración en nuestra casa, donde se cree un ambiente adecuado para la reflexión. Podemos llevarla a cabo en un contexto familiar, como por ejemplo alrededor de la mesa, en el living, o bien de manera personal, en la intimidad de nuestro dormitorio, pero siempre frente a un altar.

Entronización de la Sagrada Escritura: la Biblia es el soporte que contiene la Palabra de Dios, por ello siempre es bueno tener un ejemplar en nuestro altar y otro que podamos ocupar diariamente para la lectura y estudio. Es importante ubicar la Sagrada Escritura en un lugar central de la habitación, con el fin de presentarla a Dios. Si estamos en grupo, podemos entonar una canción mientras uno de los presentes expone y deposita el ejemplar en el lugar elegido. Si sólo se dispone de un ejemplar, la utilizaremos para la lectura.

Invocación al Espíritu Santo: disponer nuestro corazón a la oración con la Palabra demanda el auxilio del Espíritu de Dios, pues es él quien mueve y alimenta nuestra fe, y además nos guía por medio de sus dones en el entendimiento y apertura hacia Dios. La invocación se puede realizar por medio de alguna oración determinada al Espíritu, canción grabada o cantada, alguna plegaria personal, etc.

Proclamación de la Palabra: leemos en voz alta el texto bíblico elegido, o bien, el Evangelio o lectura diaria. Recordemos que a la lectura de cualquiera de los cuatro Evangelios, quien proclama termina diciendo “Palabra del Señor” y los demás responden “Gloria a ti, Señor Jesús”. En cambio al leer otro de los otros libros sagrados, se termina diciendo “Palabra de Dios”, a lo que se contesta “Te alabamos, Señor”.

 Paso 1. Lectio (lectura): comprender la Palabra (su sentido literal) para responder a la pregunta ¿qué dice el texto?. Podemos releer el texto en silencio y si hay algo que no entendemos o nos llama la atención, lo subrayamos, para finalmente comentar lo aprendido.

Para comprender lo que literalmente se nos dice debemos contextualizar, recurriendo a un acercamiento literario como el análisis de las palabras, diálogos y personajes (podemos acudir a un diccionario bíblico en internet), un acercamiento histórico sobre la situación socio-cultural, económica, política y religiosa del momento (recurrir a los comentarios de nuestras biblias a pie de página, sus introducciones, cuadros explicativos que están al final, etc.) y un acercamiento teológico sobre lo que dice Dios, ayudándonos de comentarios bíblicos de sacerdotes, religiosas/os, teólogas/os que están a disposición de todos en libros y páginas de internet.

Paso 2. Meditatio (meditación): abrir el corazón para acoger la Palabra y dejarnos interpelar, respondiendo a ¿qué me dice el texto?. Elegimos del texto ciertas palabras, personajes, o  frases que nos hagan sentir que Dios nos habla de forma personal.

Aquí entramos en un diálogo íntimo con Dios a través de una serie de preguntas que interpelen nuestra realidad, y ayuden a descubrir un mensaje para la vida. Para luego, de manera libre, poder compartir el eco de la Palabra en nosotros.

Paso 3. Oratio (oración): Dios nos ha hablado a partir de su Palabra, ahora nosotros vamos a responder ¿qué me hace decirle a Dios el texto?. Iniciamos un diálogo personal que se hace oración, respondiendo a la Palabra movidos por el Espíritu Santo, primero en un momento de silencio, y luego todos juntos.

Paso 4. Contemplatio (contemplación/acción): inspirar la vida en la Palabra, ¿a qué conversión y acción nos invita el texto?.

Se acoge lo descubierto en el diálogo con Dios, y el aprendizaje surgido a raíz de esta buena noticia que nos envía al encuentro con los demás. Podemos crear una meta o compromiso (grupal o personal) a realizar en nuestra vida cristiana, o bien desarrollar alguna acción específica a la que te ha movido el texto.

Acción de gracias: la oración es necesaria para entablar un diálogo directo de amor fecundo con la divinidad, y en ella se puede pedir todos los auxilios necesarios. Confiamos los frutos de la Lectio Divina al corazón de María, le pedimos que interceda por nosotros para que podamos permanecer en la Palabra. En este punto final, podemos hacer una oración de gracias y/o entonar un canto a nuestra Madre María.

Es importante que hoy en día y, sobre todo, en estos tiempos de pandemia donde no podemos acceder a la Eucaristía, podamos difundir en nuestras comunidades y hogares la práctica de la Lectio Divina, pues resulta ser una rica fuente de comunión en la Palabra, de renovación espiritual personal y comunitaria, y un vivo compromiso eclesial. Por eso, los invito a renovar nuestra vida de fe mirando nuestro origen a manos de las prácticas comunitarias de las primeras comunidades cristianas, para que con la lectura orante, personal y familiar fructifiquemos nuestra relación con Cristo en la intimidad de nuestro hogar.

 

Bibliografía de apoyo:

– CECh, Orientaciones para la Animación Bíblica de la Pastoral, 2018

– C. Pérez Mora, Lectio Divina: un método de oración con la Palabra que genera el encuentro personal y comunitario con Cristo, Blog académico, Instituto de Teología UCSC, (23 de mayo  de 2019)

– ABP Concepción, Ficha Nº1, Festival Bíblico 2018

 

Cecilia Pérez Mora, Licenciada en Ciencias Religiosas y Estudios Eclesiásticos, Coordinadora de Animación Bíblica de la Pastoral.

Revista Nuestra Iglesia, Julio 2020

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