En un templo Catedral repleto, se celebró la Misa de Exequias de Gabriela Gutiérrez Holtmann, quien fuera la delegada episcopal para la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Concepción, la tarde de este martes 3 de septiembre.
La Santa Misa fue presidida por el arzobispo de Concepción, monseñor Sergio Pérez de Arce SS.CC., junto a los obispos auxiliares, monseñor Oscar García y monseñor Bernardo Álvarez, y a sacerdotes de la arquidiócesis.
En su homilía, monseñor Bernardo Álvarez afirmó que “nos reunimos para dar gracias a Dios y acompañar a la familia de nuestra hermana Gabriela: a Juan Manuel su esposo y compañero, como ella siempre decía; a sus hijos y especialmente a su querido nieto Leito. A todos nos compartía la alegría de esta nueva vida que también llegaba en un momento importante de su enfermedad”.
“Pensando en la homilía, no pude dejar de pensar en los múltiples diálogos y conversaciones con Gabriela, una mujer de gran reflexión, humana, sabia y también eclesial y pastoral. Una mujer que este último tiempo, creo yo, ya había acogido este germen nuevo que quizás la preparaba para vivir este momento. Inesperado, sin duda, para todos nosotros, pero para ella no. Un momento preparado y esperado”, enfatizó.
Haciendo alusión al Evangelio según San Mateo 25 sostuvo que es “un paradigma para todo creyente, para toda la Iglesia y sobre todo para la Pastoral Social. Mateo 25 nos muestra esa mirada de Jesús sobre la realidad y sobre el Cielo, sobre este mundo y ese cielo nuevo y esa tierra nueva, sobre el Reino de los Cielos que Él viene a inaugurar con su propia existencia y de la cual quiere hacer partícipe a todo creyente o a cualquier hombre y mujer de buena voluntad. Porque creemos que Mateo 25 no es sólo en perspectiva del fin de los tiempos, sino que también aquí, en este tiempo y en esta historia, en medio de los hombres y mujeres necesitados, de los cuales la Iglesia, la Pastoral Social y también nuestra hermana Gabriela, descubre una vocación, un modo de ser y también un modo de servir”.
“Siempre que pensamos en la Pastoral Social creemos que es, de algún modo, el signo de autoridad de toda predicación de la Iglesia. Gabriela descubrió desde su niñez y juventud una vida posible bajo la premisa de Mateo 25. Es decir, vemos en ella una mujer que descubrió su vocación, en primer lugar en su familia muy querida, en su barrio, en su educación, también en su parroquia. De algún modo el carisma franciscano que descubrió allí le imprimió profundamente un sentido de vida. Y viendo diversas profesiones en las cuales quería o podría haberse desempeñado, sobre todo en el área de las humanidades, reconoció en el servicio parroquial y en las misiones de su parroquia, la vocación de asistente social y en ella un verdadero camino que marcó profundamente su existencia, su modo de ser y su modo de servir”, enfatizó.
Monseñor Álvarez sostuvo que “Gabriela vivió en medio de contextos sociales y eclesiales tremendamente marcados y significativos tanto en la historia de nuestro país como en la vida de nuestra Iglesia, por eso al conversar y trabajar con ella uno descubría convicciones profundas de sociedad, de mundo, de Iglesia, de pastoral. Convicciones muy definidas que, a su vez, le permitieron ser una mujer no sólo servidora en la Pastoral Social, sino que junto con ello formadora de personas, formadora de creyentes, de cristianos, de servidores en este ámbito”.
“En este día queremos dar gracias a Dios por el don de Gabriela Gutiérrez Holtmann y descubrir en ella ese grano de trigo que hoy cae en tierra y muere, pero que muriendo da vida y da vida nueva. Si pensamos en nuestra Pastoral Social arquidiocesana y en sus diversos procesos, sin duda que la persona, figura y trayectoria de Gabriela ha sido absolutamente significativa. Y esperamos verdaderamente en el Señor que sobre todo quienes pudieron trabajar, servir y colaborar más activamente con ella, puedan de algún modo encarnar el don de Dios que ella supo atesorar y también entregar y manifestar. Que la dimensión servidora de Gabriela y todo el don que ella pudo vivir nos manifieste a nosotros un modo de ser Iglesia, algo que tanto a ella le interesó y trató de imprimir en su servicio pastoral y también en nuestro Arzobispado de Concepción. Ella pudo descubrir el rostro sufriente de Cristo en los más necesitados de nuestra sociedad, que sean también aquellos rostros quienes la reciban en el Reino de los Cielos”, puntualizó.
Al término de la Santa Misa, el asesor de la Pastoral Social, padre Pedro Gómez realizó el responso y, luego, los restos de Gabriela Gutiérrez fueron despedidos, con aplausos y pañuelos blancos, por los cientos de personas que se reunieron en la Catedral para encomendar su alma al Señor y agradecer el don de haberla conocido.