Monseñor Bernardo Álvarez: El Padre Luis ofreció su enfermedad por las vocaciones

Publicado el: 17 Marzo, 2023

El Obispo Auxiliar de Concepción, Monseñor Bernardo Álvarez, presidió una Eucaristía por el eterno descanso del Padre Luis Rifo Feliú (Q.E.P.D.), a las 18:00 horas de este viernes 17 de marzo, junto al Vicario para la Pastoral, Padre César Pedreros, y el Coordinador Pastoral del Diaconado, Padre Marcelo Bustos. 

El Padre Luis Rifo falleció la tarde del jueves 16 de marzo y fue trasladado hasta la Catedral de Concepción, donde está siendo velado. Durante esta jornada fueron celebradas otras cinco Misas, que fueron presididas por el Padre Francisco Osorio, el Padre Boris Santana, Monseñor Oscar García, Padre Edgardo Ojeda y el Padre Juan Fernando García.

Te puede interesar: Monseñor Oscar García: El Padre Luis vivió con vocación de entrega y servicio incondicional

En su homilía, Monseñor Bernardo afirmó que “como Iglesia diocesana, la partida de un sacerdote es dolorosa” y se refirió al don de Dios que significa una vocación que se desarrolla especialmente al servicio de la comunidad. 

“Un sacerdote tiene ese don de Dios de hacer presente a Jesucristo, el Señor, sirviendo en la caridad pastoral a los hermanos, de manera muy especial celebrando los misterios de Dios, asistiendo con el perdón de los pecados, acompañando a los enfermos en el buen morir, animando también como guía pastoral a las comunidades para hacer presente el Reino de Dios en nuestro mundo”, detalló. 

En ese sentido, manifestó que “nos dolemos mucho por la partida de nuestro hermano Luis, porque sabemos que durante su ministerio sacerdotal se ha esforzado por ser un buen sacerdote, un predicador -viviendo también ese carisma especial dentro de su vocación sacerdotal, como miembro de la Tercera Orden de los Predicadores-, en toda su vida académica en el gran despliegue que tuvo sirviendo especialmente a través de la Universidad Católica, promoviendo el cuidado y el respeto por la dignidad humana en sus cátedras de bioética, promoviendo el don de la familia y siendo verdaderamente un seguidor de la verdad de Jesucristo”.

El Obispo Auxiliar de Concepción y también Vicario General expresó que “queremos ser partícipes de la pascua de nuestro hermano Luis y reconocer (…) la lectura del Evangelio de San Juan, donde Jesús en el capítulo 12 (…) decía claramente que si el grano de trigo no cae en tierra y muere queda solo, pero si muere da mucho fruto. En ese espíritu, entonces, participamos de esta pascua pidiendo al Señor para que pueda recibir la vida de su hijo sacerdote, para que pueda reconocer también el don del sacramento del orden y perdonando sus pecados y fragilidades humanas -como las tenemos todos nosotros- pueda en su infinita bondad y misericordia acoger este grano de trigo que se ofrece”. 

En ese contexto, destacó que puede dar “un verdadero testimonio del ofrecimiento no sólo sacerdotal, sino de igual modo de su enfermedad por mucho tiempo, silente, bajo perfil, pero con un varadero espíritu de sacrificio, uniendo estos dolores a Cristo Jesús en la cruz”

Además, Monseñor Bernardo recordó sus tiempos de seminarista, cuando el Padre Luis Rifo era Director Espiritual y también profesor del Seminario, y sostuvo que “a pesar del dolor de la partida, creo que uno no puede dejar de pensar en él si no es con su gran sentido del humor, de esperanza, un ánimo siempre positivo y creo que, en ese sentido, también compartió en Cristo ese don de la alegría cristiana. Me parece que (…) estamos ciertos también de que podrá participar también de la alegría del cielo”. 

Asimismo, valoró “su dedicación en la preparación de la predicación de los retiros espirituales, de la adoración al Santísimo” y sostuvo que “estoy cierto de que todo ese bien el Señor lo acoge, lo recibe, para la gloria de Dios”. 

Monseñor Bernardo llamó a pedir “un corazón agradecido por el ministerio sacerdotal” y dijo que “la pascua de nuestro hermano Luis también a todos -y frente a la crisis vocacional que vivimos en el tiempo actual- nos compromete para un renovado amor por la oración por las vocaciones sacerdotales y a la vida religiosa”. 

“Sinceramente, sobre todo este último tiempo siendo Obispo Auxiliar y visitando más asiduamente las comunidades, uno se da cuenta de la necesidad imperiosa que significa que hayan hermanos nuestros sacerdotes que puedan servir al Pueblo de Dios, que puedan consagrar su vida sirviendo al Señor, entregando los sacramentos, acompañando la vida de las comunidades. Por eso pienso que es muy oportuno en este día, también en espíritu de entrega de un grano de trigo que cae en tierra y muere, que de esta pascua, de esta partida el Señor pueda tocar el corazón de nuestra Iglesia arquidiocesana, no solamente a personas que quieran consagrar la vida, sino verdaderamente comunidades vivas que puedan dar fruto y dentro de muchos frutos hacer presente el Reino de Dios, pero que también de nuestras familias y de nuestras comunidades surjan vocaciones al servicio de Dios y de la Iglesia”, enfatizó. 

Finalmente, llamó a “pedir esta gracia, porque me compartió el Padre Luis que él también ofrecía esta enfermedad y su sacrificio por las vocaciones, para que ello de igual modo pueda dar mucho fruto y que tengamos sacerdotes según el corazón de Jesús”.

Recordamos que la Misa de Exequias será el sábado 18 de marzo, a las 14:00 horas en la Catedral, y será presidida por el Arzobispo de Concepción, Monseñor Fernando Chomali.

 

GALERÍA DE FOTOS
© Arzobispado de Concepción