Atreverse a soñar…

En el retiro 2021 que nos predicó el Padre Fidel Oñoro, entre las muchas cosas y muy interesantes que nos compartía, me dejo pensando una frase que dijo, del Papa Francisco en relación a esta pandemia y sus terribles consecuencias. Nos decía que el Papa se refería a esta crisis mundial argumentando lo siguiente: “Peor aún que esta crisis, sería el drama de desperdiciarla”.

¿Qué es una crisis? La podríamos definir a groso modo como una situación, grave, una situación difícil, que remece y pone en peligro el desarrollo de algo o de alguien (en lo personal, social, económico, político, etcétera)

Mi ignorancia del griego me llevo a preguntar (a alguien que sabe griego), la raíz del término crisis. Me dijo que el termino significaría juicio, o juzgar un hecho para sacar conclusiones y desde ahí tomar decisiones. Me recordé de mi querido maestro de novicios y gran formador que me decía –“No es malo entrar en crisis, lo malo seria no salir, o peor aún, no salir renovado” – 

Por estos días estoy leyendo “Soñemos juntos” (El camino a un futuro mejor) de una entrevista al Papa Francisco que es muy interesante

En relación al tema el Santo Padre dice lo siguiente: Esa es la gracia que se nos ofrece ahora, la luz en medio de nuestras dificultades. No la desperdiciemos. Cuando pienso en los desafíos que se nos plantean, me siento abrumado. Pero nunca pierdo la esperanza. Estamos acompañados Sí, estamos zarandeados, con dolor, impotencia e inclusive miedo. Pero con esta crisis también se nos presenta una oportunidad para salir mejores.  

Mira cómo estamos ahora: nos ponemos una mascarilla para protegernos a nosotros mismos y a los demás de un virus que no podemos ver. ¿Pero qué hacemos con los demás virus que no podemos ver? Cómo podemos encarar las pandemias ocultas de este mundo: ¿las pandemias del hambre, de la violencia y del cambio climático? Si de esta crisis queremos salir menos egoístas que cuando entramos, necesitamos dejarnos tocar por el dolor de los demás.

Y nos advierte sobre tres centros que él Papa Francisco llama nefastos, que no nos dejan crecer en la conexión con la realidad, ni nos deja tocarnos por el dolor de otros:

El narcisismo: (la “cultura del espejo”), verme a mí mismo y centrar todo en uno, me hago una imagen y toda gira a mi alrededor y me termino “ahogando” en esa imagen. Y desde ahí pretendo ayudar a los demás, pero siempre destacando mi yo. El desánimo: que me lleva a la tristeza, y es muy malo para la vida espiritual, terminare encerrado y sin ser capaz de mirar más allá de mí mismo. Y nada tiene sentido, por que ya no es como antes era El pesimismo:  Es lo que nos cierra al futuro y a la novedad del porvenir.

Pienso y rezo para que no nos pase esto, y ojalá “encontremos salidas” todos juntos, ya sabemos que no hay salidas individuales, la mirada debe ser comunitaria, no existen los “salvadores individuales”. No desperdiciemos esta oportunidad que se nos presenta de enfrentar juntos y salir juntos, renovados de esta pandemia.

Este es el momento para soñar en grande, para repensar nuestras prioridades —lo que valoramos, lo que queremos, lo que buscamos— y para comprometernos en lo pequeño y actuar en función de lo que hemos soñado. Lo que oigo en este momento es semejante a lo que Isaías le oyó decir a Dios a través de él: «Ven, hablemos sobre esto. Atrevámonos a soñar».   

 

Pbro. José Luis Roldán
Vicario Episcopal de Arauco

 

Publicado el: 15 marzo, 2021