Enero es el primer mes del 2025, para muchos este primer mes regala la oportunidad para descansar, tomar vacaciones, revisar el año que pasó y preparar el nuevo año. La oportunidad que nos regala este mes se ilumina con la apertura del tiempo jubilar que el Papa Francisco ha convocado: “Que [este año] pueda ser para todos un momento de encuentro vivo y personal con el Señor Jesús, «puerta» de salvación (cf. Jn 10,7.9); con Él, a quien la Iglesia tiene la misión de anunciar siempre, en todas partes y a todos como «nuestra esperanza» (1 Tm 1,1)”. (Bula Spes non confundit, n.1).
De algún modo, nuestra vida personal, familiar, eclesial y misionera está llamada por Dios para disponerse a la gracia que el Jubileo nos puede brindar y ser partícipes comprometidos del movimiento del Espíritu que renueva todas las cosas; esto es encarnar el Jubileo de Dios para nuestra historia. Que el Jubileo pueda impregnar la vida, la comunidad y la misión y no se transforme sólo en un hito más, con ciertas actividades anuales.
Como creyentes confiamos en que este tiempo de gracia pueda provocar una renovada esperanza, conversión, mayor alegría y fidelidad a la llamada del Señor y sea causa de un nuevo ardor por el anuncio del Evangelio. El Jubileo puede ayudarnos en el discernimiento y así entrar con mayor fecundidad en la misión de la Iglesia, luego de pasar por el umbral del segundo milenio y peregrinar a través de este primer cuarto de siglo.
Una pregunta interesante para la reflexión, pensando en el año jubilar y la propuesta del Papa Francisco que nos llama a vivir un momento de encuentro vivo y personal con el Señor Jesús puede ser ¿cómo preparar este encuentro con Jesús durante el tiempo jubilar? El documento de Aparecida nos regala una importante orientación sobre los lugares de encuentro con Jesucristo, creo que un lugar fundamental es el encuentro con Él a través de la Sagrada Escritura (Documento de Aparecida 247), es decir, contemplar al Señor vivo en su Palabra, especialmente en el Evangelio. Aprovechemos la oportunidad que nos regala este año leyendo y meditando el Evangelio de San Lucas.
En perspectiva del Jubileo y la dinámica del encuentro, el Evangelio de San Lucas nos presenta una escena que puede iluminarnos mucho para proyectar este año de gracia con Jesús, consiste en el relato que da inicio al ministerio público del Señor en Lc 4, 14: “Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu, y su fama se extendió por toda la región”.
Dentro de este pasaje del Evangelio se presenta el retorno de Jesús a la sinagoga de Nazaret. Al participar del culto en día sábado, se levantó y leyó el texto del profeta Isaías que dice: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido y me ha enviado para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor” (Lc 4, 18 -19).
Jesús proclama e interpreta este texto del profeta señalando que se cumple en Él. Este programa presente en la Sagrada Escritura va a iluminar todo su ministerio, también hoy puede iluminar nuestros planes para este 2025. Acojamos este año de gracia, vivamos el Jubileo con Jesús.
Mons. Bernardo Álvarez Tapia
Obispo Auxiliar de Concepción