El tiempo se ha cumplido

Una de las realidades más preciadas en nuestra sociedad actual es el tiempo. Son variadas las expresiones: “no tengo tiempo”, “me falta tiempo”, “cuando tenga tiempo”, “debo hacerme el tiempo”, “hay que aprovechar bien el tiempo”, entre muchas otras. En una sociedad sobreestimulada por la tecnología, donde el trabajo, la vida social, las relaciones familiares y hasta el entretenimiento pasan por estar disponibles permanentemente a las pantallas y los dispositivos, la falta de tiempo, objetiva o subjetivamente, nos puede descentrar cada vez más de nosotros mismos, llegando a veces a grandes sensaciones de ansiedad, angustia y alienación. Necesitamos el tiempo para cultivar una sana posibilidad de reflexionar, tomar conciencia de nuestra vida, de nuestro lugar en el mundo y asumir nuestro proyecto de vida.

“El tiempo se ha cumplido”. Es la expresión que el evangelista San Marcos ha elegido para iniciar la predicación de Jesús de Nazaret (Mc 1, 15). Con estas palabras manifiesta que, con la llegada de Jesucristo, se inicia un tiempo nuevo, un tiempo que despunta la plenitud que proviene de Dios. En la persona de Jesucristo, en su vida y ministerio, podemos encontrar un sentido nuevo para vivir nuestro tiempo. En otra parte de los Evangelios, San Juan Bautista, preso en la cárcel, al escuchar los testimonios sobre las obras de Jesús, envió a sus discípulos para preguntarle: ¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro? Jesús les respondió: “Vayan y cuenten a Juan lo que oyen y ven: los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres el Evangelio ¡y dichoso aquel que no halle escándalo de mí!” (Lc 7, 20 – 23). En pocas palabras y con muchas obras, Jesús quiere decir que el tiempo y las promesas de Dios se cumplen en Él.

El Papa Francisco realizará una gran convocatoria para toda la Iglesia este domingo 21 de enero, “domingo de la Palabra de Dios”, para vivir este año 2024 especialmente dedicados a la oración, en preparación del jubileo del 2025. Aprovechemos de abrir en nuestra jornada diaria un espacio para “el tiempo de Dios” que se nos regala a través de la oración personal o comunitaria.

 

Publicado el: 21 Enero, 2024
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