El sábado 09 de noviembre se vivió una nueva versión de la tradicional Peregrinación Juvenil al Santuario San Sebastián de Yumbel. Con el lema “Jóvenes Peregrinos de la Esperanza” se congregaron alrededor de 4.000 peregrinos de las diversas parroquias, colegios de Iglesia, universidades y movimientos, en compañía de sus encargados, sacerdotes, religiosas, religiosos y diáconos. La peregrinación de este año ha tenido un sentido muy especial porque se enmarcó en los 40 años desde que se inició en 1983.
El lema de la Peregrinación Juvenil al Santuario de San Sebastián se vincula con la convocatoria del Papa Francisco para el Jubileo del año 2025. En la bula Spes non confundit, el Santo Padre propone como mensaje central del próximo año que todas las Iglesias puedan acoger la esperanza que no defrauda (Rm 5, 5). Francisco invita a vivir en el jubileo un momento de encuentro vivo y personal con el Señor Jesús, “puerta” de salvación (Cf. Jn 10, 7. 9) (Spes non confundit 1). En este sentido, podemos señalar que la Peregrinación al Santuario de Yumbel, en sus cuarenta años de vida, ha permitido que muchos jóvenes, de diversas generaciones, experimentaran un encuentro personal con Jesucristo, con la Iglesia y con la misión.
El sábado pasado la peregrinación se inició con el envío en el estadio de Monte Águila, lugar donde llegaron las distintas delegaciones, el ambiente se vivió con mucha alegría, los jóvenes cantaron y rezaron acompañados por los delegados y representantes de la Vicaría de Pastoral de Juventud. Terminado este momento, se dio inicio al camino que se extendió por 12 kilómetros. El recorrido fue animado por cuatro estaciones temáticas que ofrecieron a los peregrinos la oportunidad de conocer y reflexionar los cuatro énfasis pastorales del año 2024: Iglesia orante, Iglesia misionera, Iglesia comunidad e Iglesia servidora. Por medio de mensajes y diversos signos se invitó a los jóvenes a ser partícipes de estas mociones que el Espíritu de Dios ha sembrado en el corazón de nuestra Iglesia arquidiocesana.
La peregrinación se vivió con mucho entusiasmo y fe, los jóvenes, con su caminar, alegría y comunión, expresaban desde ya el testimonio de la esperanza que el Papa invita a recibir y promover en toda la Iglesia durante el próximo año jubilar. La experiencia de peregrinar posee un sentido creyente y vital muy profundo, es un camino de esperanza: “Este entretejido de esperanza y paciencia muestra claramente cómo la vida cristiana es un camino, que también necesita momentos fuertes para alimentar y robustecer la esperanza, compañera insustituible que permite vislumbrar la meta: el encuentro con el Señor” (Spes non confundit, 5).
En el camino hacia Yumbel se apreciaban rostros alegres, los jóvenes rezaban, cantaban, se confesaban, conversaban de lo que estaba pasando con sus vidas y caminaban orientados hacia el encuentro con Jesús en la Eucaristía y la comunión con todos los peregrinos que vivieron esta experiencia de gracia. Al culminar esta jornada ha quedado un aroma agradable, sin duda, la presencia del Resucitado. La peregrinación juvenil, en su cuadragésima versión, ha sido un regalo del cielo, un gozo por la experiencia vivida junto con los jóvenes de nuestra Iglesia de Concepción.
Queda pendiente un desafío pastoral importante luego de esta peregrinación, el mismo Papa Francisco lo señala en la bula de convocatoria para el jubileo: “Ocupémonos con ardor renovado de los jóvenes, los estudiantes, los novios, las nuevas generaciones. ¡Que haya cercanía a los jóvenes, que son la alegría y la esperanza de la Iglesia y del mundo!” (Spes non confundit, 12).
Mons. Bernardo Álvarez Tapia
Obispo Auxiliar de Concepción
Fuente: Revista Nuestra Iglesia