Durante esta semana se está celebrando el Jubileo de la juventud en Roma. Desde nuestra arquidiócesis participan delegaciones del mundo universitario, parroquial, colegios de Iglesia, movimientos apostólicos, entre otros. Nuestros jóvenes se unen a la delegación de Chile en el marco de un encuentro que congrega a jóvenes venidos de todos los continentes y países, para experimentar la comunión de la Iglesia y la alegría de ser discípulos de Cristo en el mundo de hoy.
Las palabras de bienvenida del Papa en la Plaza de San Pedro fueron un llamado que resonó con fuerza: ¡Queremos la paz en el mundo! León XIV expresó que tiene mucha esperanza en los jóvenes, reconociéndolos como una fuerza capaz de llevar la gracia de Dios, un mensaje de esperanza, una luz para el mundo entero. Es esperanzador apreciar cómo el don de la fe y el encuentro con la persona de Jesucristo llena de sentido la vida de tantos jóvenes que provienen de diversos países, lenguas y culturas. Realmente se expresa un milagro que nace de la fe.
Este movimiento de fe, motivado por el Jubileo que apreciamos desde Roma, se manifiesta también en nuestra región y a lo largo de Chile a través de los diversos voluntariados y misiones que se realizan durante las vacaciones de invierno del mundo universitario. Con esperanza, he visto cómo cientos de jóvenes han trabajado arduamente durante estos días en zonas rurales de nuestra región para construir lugares de encuentro como capillas o sedes aledañas que prestan un importante servicio a las comunidades.
Es apreciable el don de Dios que se genera entre las comunidades beneficiadas con los proyectos y los voluntarios. Al concluir los días de trabajo, se forma un ambiente de gozo, gratitud, alegría y comunión entre los jóvenes universitarios y personas mayores, adultos que colaboran, las familias y niños del sector. La construcción de estos espacios también crea nuevos vínculos, que se transforman en pequeñas luces que animan a soñar con la construcción de un Chile mejor. Cambia la perspectiva al ser testigo de estos voluntarios. Realmente, muchos jóvenes están sembrando esperanza.