Usando la conocida frase de San Agustín: “Con ustedes soy cristiano, para ustedes soy obispo”, León XIV se ha presentado como hermano. Y no es solo una frase, sino una forma de ser. Lo confirman sus hermanos agustinos: hombre de trato sencillo, constructor de fraternidad. Lo narran los fieles de Chiclayo, en Perú: obispo cercano, misionero y comprometido con los más pobres. Y lo puedo atestiguar también personalmente, porque en dos oportunidades que estuve en reuniones colectivas con él, primaba el trato cordial, fraterno, sin formalidades que alejan.
Ser hermano no le ha impedido ser buen pastor y guía de sus fieles: “Para ustedes soy obispo”. Me emocionó que en su primer discurso hablara de “mi diócesis de Chiclayo”, una Iglesia humilde al norte del Perú, desde donde llegan noticias de su pastoreo misionero y preocupado de la vida de la gente. Como prefecto del Dicasterio para los Obispos desde 2023, le ha correspondido, por otra parte, conducir los procesos de nombramiento de obispos, preocupándose de seguir las indicaciones de Francisco: buscar sacerdotes pastores, servidores, humildes, no arribistas.
La sintonía con Francisco será otro rasgo que caracterizará al nuevo Papa, no solo porque ha sido alguien cercano a Bergoglio, quien lo llamó a ser su colaborador en la Curia vaticana, sino porque resuenan fuertemente en él temáticas presentes en Francisco: construir una Iglesia misionera, que tiende puentes y se abre a todos, forjadora del diálogo y del encuentro; una Iglesia sinodal llamada a crecer en participación; una Iglesia al servicio de la paz y de una fraternidad universal. Es el “todos, todos” de Francisco, es el “nadie se salva solo”.
Al elegir el nombre de “León”, ha querido evocar a León XIII, el Papa de la Rerum novarum, la encíclica sobre el mundo obrero que inició más sistemáticamente la enseñanza social de la Iglesia. Por historia y pensamiento, el nuevo Papa promoverá la constante preocupación de la Iglesia por la causa de los pobres y la justicia en el mundo.
Creo también que León XIV es una persona de mirada amplia, que podrá integrar diferentes dimensiones necesarias para el gobierno de la Iglesia. Fue superior general de los agustinos, por lo que ha conocido y animado la vida de la Iglesia en diversos lugares y culturas. Además de ser estadounidense, tiene una historia larga con Perú y con la Iglesia latinoamericana, rica en opciones pastorales de comunión, participación y compromiso con los pobres. Y ha tenido últimamente experiencia en la Curia romana, es decir, en el gobierno de la Iglesia universal, con sus diversos organismos y servicios.
Si a todo esto le sumamos lo más esencial, tener en el centro de su vida a Cristo y un celo misionero auténtico, podemos confiar que tendremos un Papa bueno, con una justa determinación para conducir la barca de la Iglesia, que no deja de navegar por aguas turbulentas y desafiantes.
“La paz esté con ustedes”, nos ha saludado León en sus palabras iniciales, recordando el saludo del Resucitado a sus discípulos. Y nosotros le decimos a él: “La paz esté contigo, León. La fuerza de Dios llene tu corazón y te regale sabiduría y discernimiento para ser un buen pastor y ofrecer la luz de Jesús en este mundo. Rezamos por ti”.
+Sergio Pérez de Arce A.
Arzobispo de Concepción
El Sur, 11 de mayo 2025
