PENSAR EN UNA PASTORAL SOCIAL RENOVADA PARA LOS NUEVOS TIEMPOS

Nos acercamos a la última etapa del año, y seguramente ya se está pensando en cómo evaluar este año 2021, que para muchos, en contexto de la pandemia por Covid 19, es la continuidad de 2020. Será motivo de análisis, qué criterios se utilizarán para hacer esta revisión. En la pastoral de la Iglesia, será necesario definir, qué de todo lo que se ha hecho o dejado de hacer es relevante y significativo para la misión evangelizadora, y como pasa siempre, transitaremos entre los números y los procesos. Hemos aprendido que todo esfuerzo tiene valor, aunque no siempre se traduzca en el impacto pastoral que buscamos. Es que hay una multiplicidad de factores involucrados, tanto internos como externos, y de los cuales no siempre se tiene el control. Se dice que hoy día la complejidad y la incertidumbre caracteriza los procesos sociales.

Es en este marco, que me ha parecido oportuno, hacer una mirada a la Pastoral Social , y pensar en los desafíos que los nuevos tiempos exigen. En este sentido el Papa Francisco ha dedicado grandes esfuerzos para que la Iglesia dé pasos de conversión y renovación, y entre en un dinamismo misionero que se ponga al servicio del mundo, y de las personas, especialmente de los pobres y excluidos, de los descartados. Históricamente la pastoral social, en sus diferentes niveles y ámbitos, ha realizado un servicio de animación y promoción, cuyo eje articulador es la dignidad humana.  En este camino, ha desarrollado diversos servicios, buscando medios y metodologías, para acompañar a personas, grupos y comunidades, en sus esfuerzos por lograr mayores grados de desarrollo humano, promoviendo la solidaridad, la justicia social y la fraternidad.

Hace tres décadas, la meta de que en cada parroquia y comunidad existiera un grupo organizado de agentes pastorales laicos, convenientemente formados, fue el corazón de los programas de trabajo, de las definiciones de líneas de acción, incluso de los recursos a gestionar. Mas adelante, la iniciativa expresada en múltiples respuestas apostólicas, en todos los niveles, exigió nuevamente definir nuevos planes de acción, más especializados, con mayor contenido, una estructura más sólida y acciones más incidentes, aspecto que al salir al encuentro de los hermanos y comunidades más frágiles socialmente, aparecía imperativo. Más adelante, los planes de acción, pusieron el foco en la gestión de medios y recursos, la alianza con otros actores, el Estado, las Organizaciones de la Sociedad Civil, desarrollando un modo de trabajo colaborativo, que ha permitido misionar en realidades humanas muy complejas, servir a rostros muy concretos, y responder a lo que nos ha pedido el Papa Francisco, de salir al encuentro de las periferias geográficas y existenciales.

Hoy, cuando hablamos de una pastoral social renovada, nos referimos a los criterios de una Iglesia renovada, que brota de un encuentro profundo con el Señor, y que se expresa en cambios en sus estructuras, métodos, en su estilo, en las formas de relacionarnos unos con otros. También tiene que ver con una acción pastoral en salida y misionera, que se moviliza para acoger, acompañar y servir.

Como cada tiempo de la historia tiene sus desafíos, de cara a los nuevos tiempos, a las nuevas realidades, aparecen interrogantes como: ¿Quiénes son los pobres hoy?, ¿Hacemos una opción preferencial por ellos?, ¿Qué servicios estamos en condiciones de ofrecer?, ¿Qué medios están disponibles o se deben gestionar?, ¿Qué criterios y enfoque orientaran esos servicios?, Cuánto es el esfuerzo que estamos dispuestos a entregar?. Preguntas que hemos de hacernos todos, pero en primer lugar la comunidad eclesial, en sus diversas estructuras y organización. En este ejercicio puede orientar el método de discernimiento del VER, JUZGAR Y ACTUAR, sobre todo porque nos permite actualizar la mirada y reconocer lo que hoy nos está diciendo el Señor, a fin de superar nuestra fragilidad e insuficiencia, la ingenuidad, el voluntarismo, la soberbia, que siempre están presente, convirtiéndose en obstáculos para la acción pastoral.

Les invito, a dar lo mejor que tenemos al servicio de los hermanos, que siendo fieles al Evangelio, anunciemos el Reino de Dios, y podamos encontrar nuevos caminos y expresiones de una Pastoral Social renovada.

 

 

Gabriela Gutiérrez Holtmann
Delegada Episcopal para la Vicaria de Pastoral Social

Publicado el: 27 septiembre, 2021