La Iglesia Arquidiocesana, a través de la Vicaría de Pastoral, hace meses ha comenzado el trabajo preparatorio de esta nueva versión de la Asamblea Diocesana, donde el tema que llevará como eje este encuentro será la “cultura del cuidado y el buen trato”.
El texto inspirador está tomado del Evangelio de Marcos 10,35-45 sobre el servicio cristiano en todas sus expresiones, una eclesiología de la comunión y participación que anime a un servicio a la luz del ejemplo del Señor, quien no vino a ser servido sino a servir (Mc 10,45) y está aquí, en medio de nosotros (Mt 28,20), convocados a vivir de una manera digna y con toda humildad la vocación a la que hemos sido llamados (Cfr. Ef 4,1-6).
Durante los últimos años hemos ido avanzando en la toma de conocimiento del parecer del pueblo de Dios, representado por más de quinientas personas en las asambleas, y de ello hemos obtenido información valiosa para saber quiénes somos, cuáles son nuestras fortalezas y debilidades, y hacia donde el Señor y su Espíritu nos está guiando.
Hoy, como Iglesia, hemos puesto nombre y rostro a nuestras pastorales, nos hemos acercado al llamado del Papa para “agrandar la tienda” y que todos puedan desarrollar su fe en compañía de los demás, donde se sientan incluidos y parte del pueblo de Dios.
Octubre es un mes de diálogo, de reencuentro de los asambleístas, muchos de ellos representando a sus parroquias por varios años, y cada vez asumiendo más profundamente los desafíos de ser una Iglesia orante, misionera, comunitaria y servidora.
Vamos también de la mano de la segunda sesión del Sínodo de los obispos, caminando juntos hacia una Iglesia en movimiento, en diálogo, sanando sus heridas y mirando de frente el futuro, haciéndose parte de las soluciones más que de los problemas.
Vivimos todo esto en medio del Mes de la Familia, donde se ruega que sus oraciones diarias apunten también a que la Asamblea reciba en su corazón la presencia del Espíritu Santo para que a través de la Integridad en el Servicio Eclesial podamos recuperar las confianzas perdidas o dañadas en estos últimos años.
Es por esto por lo que solicitamos a los miembros de la Iglesia, que conocen a alguno de los asambleístas, que oren por ellos, para que muestren la realidad de sus comunidades y así podamos entregar herramientas aterrizadas a la realidad de nuestra querida Iglesia Arquidiocesana, en familia y en Sinodalidad.
Pbro. César Pedreros Moreno
Vicario para la Pastoral